Los estudiantes de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Alicante (EASDA) han decidido no volver a las aulas el próximo lunes después de cuatro semanas con el centro cerrado a causa de una plaga de pulgas. El cierre temporal —y las labores de fumigación realizadas por la Conselleria de Educación— han reavivado las protestas por el mal estado estructural y las carencias que arrastra el edificio desde hace años.
Según el alumnado, la presencia de pulgas ha sido la gota que colma un problema estructural más amplio: grietas, humedades, instalaciones obsoletas y deficiencias que, denuncian, convierten el centro en un espacio inseguro e incompatible con la docencia presencial. Varias informaciones y movilizaciones públicas han señalado que la degradación del inmueble se remonta a más de una década y que las promesas de reparación no se han materializado.
Los estudiantes exigen a la Administración la construcción de un nuevo edificio que reúna las condiciones mínimas de seguridad y accesibilidad. Mientras tanto reclaman la instalación de barracones temporales “dignos” que permitan continuar el curso presencial con garantías sanitarias y educativas. Estas reivindicaciones ya han sido planteadas en campañas y peticiones ciudadanas en años anteriores, y en esta ocasión vuelven con mayor fuerza tras el cierre por la plaga.
La Conselleria de Educación, según fuentes recogidas por los medios, informó de que se realizaron fumigaciones y trabajos de limpieza para erradicar la plaga, y que las clases se han venido impartiendo en formato online hasta completar los procesos de higienización. No obstante, el alumnado mantiene que esas medidas no solucionan el problema de fondo: el deterioro estructural y la falta de una alternativa definitiva.
Fuentes internas del centro y representantes estudiantiles han anunciado concentraciones y asambleas informativas para exigir una respuesta clara y plazos concretos por parte de la Generalitat y del Ayuntamiento de Alicante. El movimiento estudiantil pide, además, transparencia sobre los informes técnicos que avalen la reapertura y que cualquier solución temporal respete la seguridad y la calidad educativa.