La escalada bélica en Oriente Próximo está empezando a sentirse en los mercados y supermercados de Alicante. Comerciantes y agricultores alertan de un encarecimiento progresivo de productos básicos de la cesta de la compra, provocado principalmente por la subida del combustible, la energía y los costes de producción en el campo.
El conflicto en Irán ha tensionado los mercados energéticos internacionales y el transporte marítimo, especialmente tras la crisis en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo por donde circula cerca del 20 % del crudo global. La interrupción parcial del tráfico y los ataques a infraestructuras energéticas han provocado fuertes subidas en el precio del petróleo, que podría superar los 100 dólares por barril en las próximas semanas si el conflicto continúa.
Este encarecimiento se traslada rápidamente a la economía doméstica. El aumento del coste del combustible eleva el precio del transporte, de la maquinaria agrícola y de los fertilizantes, lo que termina repercutiendo en el precio final de los alimentos. Expertos señalan que la transmisión de las subidas energéticas al conjunto de la economía suele ser rápida, con impacto directo en la inflación y en la cesta de la compra.
En España, los carburantes ya han registrado su mayor subida en varios meses, con precios que rondan los 1,48 euros por litro de gasolina y 1,44 euros el diésel, una tendencia que podría intensificarse si persisten las tensiones geopolíticas.
En el caso de la provincia de Alicante, vendedores de mercados municipales y pequeños comercios aseguran que productos como frutas, verduras, pan o aceite empiezan a mostrar incrementos de precio debido al aumento de los costes logísticos y de producción. El sector agrícola advierte además de que el encarecimiento del gasóleo y de los fertilizantes podría agravar aún más la situación si la guerra se prolonga.
Los economistas prevén que la inflación en España vuelva a repuntar en los próximos meses por esta crisis energética y comercial, pudiendo superar el 3 % antes del verano.
Mientras tanto, los consumidores alicantinos ya perciben el impacto en su día a día. La cesta de la compra se encarece y aumenta la preocupación entre familias y comerciantes, que temen que la situación se prolongue y termine afectando de forma más severa al consumo local.
Si el conflicto en Oriente Próximo se mantiene durante semanas o meses, los analistas advierten de que el efecto podría ser similar al vivido tras otras crisis internacionales recientes: energía más cara, mayores costes en el campo y, en consecuencia, alimentos más caros en los mercados.