Restaurantes en Hogueras
Desde ARA consideran que el Ayuntamiento ha delegado gran parte de la responsabilidad en la Federació de Fogueres sin aclarar cómo se ejercerán los controles sanitarios durante los días grandes de la fiesta

A pocos días del inicio de las jornadas centrales de las Hogueras de San Juan, la seguridad alimentaria se ha convertido en un nuevo foco de conflicto entre el sector hostelero y el mundo festero. La Asociación de Restaurantes de Alicante (ARA) ha expresado su preocupación por el sistema de gestión de las comidas en los racós y barracas, después de que este año desaparezcan los tradicionales mesones-bar instalados en la vía pública.

La presidenta de ARA, Gabriela Córdoba, valora positivamente la supresión de los antiguos mesones de Alfonso el Sabio y otros espacios similares, una medida incluida en la nueva normativa municipal para las Hogueras de 2026. Sin embargo, considera que la eliminación de estos puntos de venta no garantiza por sí sola una mayor seguridad alimentaria.

“No sabemos si estamos en la misma situación disfrazada de otra manera”, advierte Córdoba. Según explica, las cocinas y la preparación de alimentos se han trasladado ahora al interior de los racós y barracas gestionados por las propias comisiones festeras, lo que a su juicio genera dudas sobre los controles sanitarios y la trazabilidad de los productos.

La representante hostelera cuestiona especialmente las condiciones de conservación y manipulación de los alimentos. “No sabemos si la comida va a llegar en envases preparados o si va a pasar como siempre: colgar los chorizos, la panceta y el jamón en la calle”, denuncia.

Dudas sobre la supervisión sanitaria

Desde ARA consideran que el Ayuntamiento ha delegado gran parte de la responsabilidad en la Federació de Fogueres sin aclarar cómo se ejercerán los controles sanitarios durante los días grandes de la fiesta.

La preocupación del sector llega en un contexto de importantes cambios normativos. El Ayuntamiento aprobó en 2025 un decreto que elimina los mesones-bar aislados en la vía pública y limita el número de racós según la categoría de cada comisión, con el objetivo de ordenar el espacio público y reforzar el protagonismo de los monumentos fogueriles. La normativa también fija un aforo máximo de mil personas por racó y será evaluada tras la celebración de las Hogueras de este año.

Además, el consistorio y la Federació de Fogueres han mantenido durante los últimos meses diversas reuniones para coordinar los dispositivos de seguridad y la instalación de racós y barracas, dentro de un marco de mayor regulación de las fiestas.

La Federación defiende el modelo

Frente a las críticas de la hostelería, el presidente de la Federació de Fogueres de Sant Joan, David Olivares, defiende la necesidad de estas instalaciones temporales para atender la elevada demanda de consumo durante las fiestas.

“Para esos días faltan sitios para poder consumir. Están todos llenos”, sostiene. Según su criterio, la capacidad de la hostelería tradicional resulta insuficiente para absorber la afluencia de visitantes y festeros que registra Alicante durante las Hogueras.

No obstante, Córdoba rechaza este argumento y asegura que numerosas empresas locales podrían prestar el servicio con todas las garantías sanitarias exigidas. “Me gustaría saber si se han pedido presupuestos o si se ha ofertado este servicio a empresas de catering de Alicante”, afirma.

Falta de diálogo

Más allá del debate sanitario, la presidenta de ARA lamenta la ausencia de diálogo entre las partes. Según denuncia, la decisión sobre el nuevo modelo de gestión alimentaria no se ha consensuado con las asociaciones empresariales del sector.

“Esta decisión no se ha tomado en consenso con ninguna de las asociaciones”, asegura.

La dirigente hostelera considera que los profesionales de la restauración se sienten desplazados de una actividad económica que tradicionalmente genera un importante impacto durante las fiestas. “Las Hogueras están por encima del bien y del mal”, concluye en referencia a la ocupación de espacios públicos y a las decisiones organizativas adoptadas en torno a la fiesta oficial.

Con los racós y barracas ultimando ya su instalación y con la ciudad inmersa en los preparativos de las Hogueras, el debate sobre la seguridad alimentaria se suma a otras controversias recientes relacionadas con la regulación festera, la ocupación de la vía pública y la convivencia vecinal, en unas fiestas que vuelven a situarse en el centro de la actualidad alicantina.

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