El apagón general que vivió España en el día de ayer se dejó sentir en los hoteles y apartamentos de la capital alicantina y el resto de la provincia. La falta de suministro eléctrico alteró la normalidad y obligó a poner en marcha todo tipo de medidas para ofrecer las mejores condiciones posibles a las personas que se encontraban alojadas en los establecimientos. Los grupos electrógenos en los casos de las instalaciones más grandes se encargaron de suplir la falta de electricidad que en algunos casos no se restableció hasta pasadas más de 10 horas.
Muchos de los turistas que visitaban la provincia optaron por acudir a los bares y restaurantes de los hoteles, que tenían autonomía energética a través de los grupos electrógenos
El impacto en la actividad fue, no obstante, limitado. Los “no show”, es decir, los viajeros que no se presentaron a pesar de tener reservas, fueron compensados por prolongaciones de estancias, provocadas por la incertidumbre sobre los viajes de retorno a los lugares de origen. Igualmente se registró un repunte de las reservas de última hora.
Por otro lado, es destacable que muchos de los turistas que visitaban la provincia ayer optaron por acudir a los bares y restaurantes de los hoteles, que tenían autonomía energética a través de los grupos electrógenos, frente a la mayoría de la restauración convencional, que estaba paralizada por la falta de suministro. Igualmente, la facilidad de pago a la cuenta en el hotel permitió que los clientes alojados pudieran consumir aun sin disponer de efectivo, mientras que fuera del hotel los problemas con las tarjetas limitaban el gasto a la disposición de dinero en metálico.