gallinas Torrevieja
La primera empresa contratada para recoger a las aves renunció al no saber dónde trasladarlas por la Ley de Protección Animal, por lo que se ha recurrido a otra entidad

Torrevieja vive una situación insólita: más de 700 gallinas deambulan libremente por parques, calles e incluso carreteras de la ciudad. Lo que comenzó en 2014 con el abandono de 40 aves en el Parque de las Naciones se ha convertido en un fenómeno urbano que divide opiniones entre vecinos y complica la gestión municipal.

A día de hoy hay contabilizadas más de 700 aves, entre gallinas, gallos y polluelos. Cuando amanece los vecinos se despiertan al son del característico canto del gallo, en este caso a modo de gran coral.

Las gallinas, lejos de ser retiradas en su momento, fueron alimentadas y cuidadas por los residentes de la zona. El gesto solidario provocó que se reprodujeran de manera descontrolada hasta alcanzar la sorprendente cifra actual. Hoy en día, los vecinos conviven con las aves que pasean entre bancos, cruzan calles y comparten espacio con pavos reales y otros animales.

Opinión vecinal dividida

Aunque para muchos habitantes se han convertido en parte del paisaje, no todos comparten el mismo entusiasmo. “Son el alma del parque. Es muy bonito porque los padres traen a los niños para que les den de comer”, cuenta una vecina. Otro residente añade: “Los chavales se lo pasan bien con ellas y no creo que molesten mucho”.

Sin embargo, hay quienes muestran preocupación por la proliferación de animales y el riesgo que pueda implicar su presencia en zonas públicas y vías de tráfico.

El Ayuntamiento busca soluciones

El Consistorio reconoce la magnitud del problema. La primera empresa contratada para recoger a las aves renunció al no saber dónde trasladarlas, por lo que se ha recurrido a otra entidad.

Desde el Ayuntamiento aseguran que las gallinas serán retiradas sin sufrir ningún daño y reubicadas en santuarios o granjas escuelas. No obstante, la falta de capacidad en estos lugares dificulta la tarea.
El gobierno local se ha comprometido a resolver la situación en un plazo de dos a tres semanas, aunque la búsqueda de espacios adecuados continúa siendo el mayor desafío.

Mientras tanto, Torrevieja convive con un curioso fenómeno urbano que ha convertido a sus calles en un insólito gallinero al aire libre.

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