Mil veces he escrito acerca de Trump, matón de taberna, policía mundial sin que lo haya nombrado nadie y transgresor escandaloso del derecho internacional y de los convenios más dispares, que él se salta cuando le parece bien: véase, por ejemplo, la detención de niños pequeños, arrancados de las escuelas o de los brazos de sus padres para purificar de razas impuras y problemáticas, una nación hecha a base de emigrantes europeos que laminaron a los indios, que esos sí eran autóctonos y no inmigrantes como el propio Trump.
Dejemos a un lado las cuestiones personales y hablemos de geopolítica, ese término tan de moda. La Geopolítica no es ni más ni menos que el control de los países más débiles, pero con valores estratégicos o económicos, dominados por los más fuertes con interés supremo en tenerlos bajo su zapato. Esto es así desde que el mundo es mundo, desde que Abraham – un mito fundacional de un pueblo- emigró desde Irak hasta la tierra, que dicen, que Dios le ofreció. Ahí está la madre del cordero. Los judíos son un pueblo con enorme sentido de la identidad propia. Se creen, por encima de todo, pueblo escogido de Dios y con una misión en el mundo encargada por él.
Necesitaría un par de libros para explicar esta situación problemática. Pero los judíos – lo sabemos de sobra, precisamente por eso- han sido un pueblo perseguido a lo largo de la historia: los egipcios con Moisés, otro mito profeta recreador del pueblo y encargado de cohesionarlo y motivarlo de nuevo, Nabucodonosor y Babilonia, los romanos, los Reyes Católicos, los Austrias, los rusos, los nazis…y hasta Franco que en todo veía un complot judeomasónico.
El caso Balfour, en Francia, en el siglo XIX, hizo nacer el llamado Sionismo, o sea, movimiento en torno a Sion como lugar elegido y divino, destinado por Dios a ese pueblo. Jerusalén, que ya en el cautiverio Babilonio era cantado con nostalgia: Junto a los canales de Babilonia, no sentamos a llorar, con nostalgia de Sión. ¡Jerusalen! Nunca de ti me olvidaré. Los judíos – salvando diferencias ideológicas- eran como los leoneses y los gallegos, que estaban destinados en la prisión de Mallorca y todo el día negociando con los sindicatos de las gambas para montar horarios ilegales que les permitieran unos pocos días en la isla y muchos en León o en Lugo. Eso sí cobrando de la isla porque, sindicalmente, la razón de un centro penitenciario son los funcionarios y no los presos.
Esta situación se agravó por dos motivos: se disuelve el imperio otomano y occidente, presto al pillaje, traza con tiralíneas las fronteras de los países emergentes y con la motivación del genocidio nazi, mete al estado de Israel como cuña en esa zona explosiva, problemática, ideologizada y racializada que llamamos oriente medio. Que, para mayor problema, tiene petróleo y gas. Un lío del copón.
Había otro problema importante, que si miráis hacia atrás siempre está presente. Desde el primer día – acordaos de la guerra de los Seis días en la que Israel les pegó a todos los moros reunidos de la zona y ocupó la península del Sinaí, donde las tablas de la ley a Moisés, los altos del Golán, Gaza y todo lo que quiso. Acordaos de los atentados en la Olimpiada de Munich en el 72 o de la Guerra del Petróleo en el 73, que ocasionó una grave recesión en el mundo entero. ¡Cojones! Que hay listillos predicadores que se creen que este problema empezó ayer. No ha habido un solo atentado de Al Qaeda, por ejemplo, que no haga alusión a la opresión de los palestinos por los israelíes.
Ya tenemos varios problemas definidos: ansia imperialista occidental, riqueza del petróleo y se suma uno que no es menos importante: la religión.
El islam nace en los siglos VII y VIII. Como los cristianos estaban bastante establecidos y no tenían mucho que hacer – Lean El Islam de Ferrín– se enredaron en cuestiones bizantinas, o sea filosofía barata que ellos pensaban imprescindible para su ideología: si Cristo tenía naturaleza divina o humana, si era Dios y hombre a la vez, si prevalecía una sobre otra, si su esencia era una u otra o las dos a la vez. Si era un Dios y tres personas y si las tres personas se fundían en una. Si el padre era dios, el hijo dios, el espíritu dios…pero no eran tres dioses sino uno. Todavía hay gente liada con estos misterios insondables y, sin ánimo de ofender, gilipollescos. Contaminación neoplatónica del cristianismo que consumó su secretario de organización Pablo de Tarso, un genio, con Jesús de Nazaret, al que no conoció, como genio inspirador.
En esto llega Mahoma – Ferrín, otro genio, leed su libro El Islam, tiene dudas sobre su existencia real o si es un mito fundador- y, para gente simple, poco leída y con poca filosofía dice: Solo Allah es dios y Mahoma su profeta – esto que os lo explique Ferrín- y los santos padres de la época, con la Iglesia aún centrada en el oriente, creen que es una nueva herejía y no una religión distinta, o sea el Islam es como el arrianismo, el monofisismo, los seguidores de Marción o de Montano y cientos más, por esa manía de le gente de creer historias fantásticas e inventadas.
El lío se complica y estoy simplificando para que no me echen del periódico. No unificamos la historia en nuestro provecho. Si vienen los moros, nos invaden. Si vamos a América la conquistamos. Trump apresa inmigrantes, pero él no lo es. Es indio apache-. En todos los conflictos con el Oriente Medio aflora el contencioso palestino- israelí y ambos dicen que Dios ha dicho que esa tierra es suya. Ya está Dios por medio.
Resumiendo, que esto tiene su historia: se derroca al Sha dictador de Persia y se permite el acceso de un fraile integrista fanático llamado Jomeini. Se instaura en Irán, antes Persia, una república islámica. Peligrosísimo. Situados en una actitud medieval – no han vivido el renacimiento ni la revolución francesa ni la evolución del mundo de teocéntrico a antropocéntrico- dicen que toda su ley está en el Coram. No entremos en honduras que me echan del periódico. Dios no dice nada y se empeñan en hablar por su boca hombres interesados en dar los mensajes que les convienen. Voy a citar a Alsina, ayer mismo en su programa, que cita a su vez a un poeta persa, Omar Jaiam que escribía hace mil años: ¿He de creer que Dios hizo las vides y al tiempo nos prohibió beber vino? Los hombres hablan del cielo y del infierno, pero no hay más cielo y más infierno que estos en los que vivimos. ¿De verdad creéis que Dios iba a revelar sus secretos a un hatajo de fanáticos cerrados de mente y me los iba a negar a mí? Creed lo que queráis, pero no recéis porque plegarias como las vuestras no hay nadie, allí arriba, que quiera escucharlas. -Leed mí último libro: Cuarenta años de cárcel. Sin redención. Ahí me explayo-.
Tengo que abreviar porque me echan. La republica islámica iraní – creyente en el mandato de Allah, inventado, de la Yihad, como Trump cree en el uso de las armas para reafirmar su poder- alimenta a movimientos como Al Qaeda – antes lo alimentaron los americanos contra los rusos en Afganistán-; el Daesh, ejército islámico cuando las Cruzadas están más pasadas de moda que las coplas de Toni Genil; o Hezbolá, el partido de Dios, otra ridiculez de la imaginación fanática, de cuando ha hablado Dios de crear un partido y que escuchen algunos de nombres similares-.
Por un lado Trump pide que se incremente el gasto en armamento y dice que Sánchez es terrible por no gastar el cinco por ciento en la OTAN. Se contradice y bombardea Irán porque está gastando dinero en preparar una bomba atómica. Eso solo lo puede tener él y aquel a quien él autorice, aunque con rusos, chinos y coreanos del Norte no se atreve. Ya tenemos el jaleo de las famosas armas de destrucción masiva que se inventaron Bush, Blair y Aznar, famoso trío de las Azores. Armas inexistentes que justifican una intervención armada que pone contra las cuerdas al mundo entero: cierran el estrecho de Ormuz, sube el petróleo, el gas y eso genera una inflación total, se desploman las bolsas. Irán responde e internacionaliza el conflicto y ahí tenemos a Sánchez, listísimo, que encuentra un lema para reunir a la izquierda en torno a él. No a la Guerra. Todos unidos por el amor, esto es felicidad. Vayamos jubilosos al altar de Dios. Ya tenemos canción para las elecciones inevitables. Ya tenemos un enemigo externo. Donald Trump. Él también tiene enemigo externo imprescindible para cualquier dictador. Feijóo lo tiene crudo para afrontar esta nueva idea sanchista de supervivencia. Rufián, casi mi paisano, antes independentista y ahora vuelto al redil de la patria no unificará a las izquierdas podemitas, compromisarias, masmadrileñas, sumarianas, galleguistas esquerrosas, y demás, Sánchez sí.
1 comentario en «Metidos en un buen lío. Trump y Sánchez a la greña»