Morante de la Puebla recetó un ramillete de bellas verónicas al primero de La Ventana del Puerto, un ejemplar con peso y cierta alzada que embistió sin demasiado celo en el capote del cigarrero. Brindó a Luis Francisco Esplá una faena llena de detalles desde el inicio a dos manos junto a dos trincherillas muy estéticas. Toreó Morante con las inercias de un toro que se fue apagando, calando sobre todo por el pitón derecho. Tras un desarme, el toro se rajó reduciendo el tono de la faena. Tras la estocada, paseó una oreja.
Morante de la Puebla abrevió con el cuarto de la tarde, que evidenció un problema motriz pero que el presidente decidió mantener en el ruedo a pesar de la insistencia del público. Salió con la espada de verdad el de la Puebla del Río y la faena apenas duró un minuto. Ovación y bronca para el palco