opinión Blas toros
La novillada que abrió el abono de esta feria tan fogueril y tan rematada por los empresarios del coso de Alicante llenó casi media plaza y proporcionó al joven Javier Cuartero el debut con picadores y la salida en hombros tras cortar dos orejas

Cuando abandonaba la plaza de toros alicantina tras más de dos horas y media de novillada, mis muchas dudas seguían sin hallar respuesta: ¿Cómo es posible que tres jóvenes novilleros, que lucen sus vestidos de torear prácticamente de estreno, que cuentan con los dedos de una mano, y les sobran, los contratos, que los empresarios del coso de la Plaza de España les ofrecen una buena novillada de Pedraza de Yeltes, se planten ante sus enemigos sin quererlos comer, sin jugársela a cara o cruz y con un conformismo que ya no se permiten ni las primeras figuras del escalafón? ¿Quién me explica la actitud de los integrantes del cartel inaugural de la Feria Taurina de San Juan y San Pedro 2025? Porque, salvo el debutante con caballos Javier Cuartero, que abandonó el coso a hombros tras cortar dos orejas, sus dos compañeros, Borja Escudero y Kevin Alcolado, ofrecieron una tarde en la que brilló por su ausencia la ambición, las ganas de comerse al toro, el jugarse la vida para demostrar que se quiere ser torero y tener en la mano asegurada la llave del Banco de España. Como excusa no podemos hablar del ganado. Todos los novillos, salvo el que se descordó tras un tremendo golpe contra la barrera y tuvo que ser apuntillado en el ruedo, los cinco restantes, incluso el sobrero, daban juego y permitían su lidia. Al sexto, incluso, se le dio la vuelta al ruedo.

La novillada que abrió el abono de esta feria tan fogueril y tan rematada por los empresarios del coso de Alicante, Nacho Lloret y David Caballero, llenó casi media plaza (4348 espectadores) proporcionó al joven Javier Cuartero el debut con picadores y la salida en hombros tras cortar dos orejas; una en cada novillo. También evidenció que estamos ante una promesa que puede cuajar en torero siempre y cuando sus mentores valoren el material que tienen en sus manos. Lo valoren y lo pulen. Sobran algunos desplantes en el debutante y no le hace ningún favor romper el ritmo de la faena para buscar el aplauso fácil. En sus dos novillos, Cuartero manejó mucho mejor la muleta que el capote, especialmente al natural, y tuvo conocimiento y paciencia a la hora de manejar la espada. Buscó la colocación, esperó el encuadre y en ambas ocasiones acertó con los aceros. Oreja en cada novillo que pudieron ser tres porque en el primero se pidió con insistencia la segunda oreja.

Borja Escudero tiene lo mejor de su padre, el recordado Ramón Escudero, pero también evidenció una moral de cristal. Torea con gusto y pellizco, compone la figura, maneja muy bien la muleta, sobre todo al natural, pero con la espada hace aguas y cuando falla, su moral se viene abajo; se derrumba con excesiva rapidez. Hay que volverlo a ver, pero sobre todo, tras largas sesiones que sirvan para transmitirle esa ambición que necesita para dedicarse al complicado arte de la tauromaquia.

Kevin Alcolado, el más placeado de los tres, con grandes capacidades para estar delante del toro, no puede hacer el paseíllo pensando que lo tiene todo hecho. Es un novillero que empieza, que tiene que jugársela todas las tardes, que no puede dar un paso atrás si quiere ser alguien en el escalafón. Su toreo tiene técnica, valor y pisa los terrenos adecuados, pero está empezando y no ha demostrado lo que puede llevar dentro. Avisado queda.

FICHA TECNICA

Novillada inaugural de la Feria 2025. Algo menos de media plaza. Tarde calurosa.

Seis novillos de Pedraza de Yeltes, de buen juego y manejables. El segundo, Medicito, Un castaño de 409 kilos, se descordó al chocar contra la barrera y tuvo que ser apuntillado en el ruego. En su lugar salió Alambisco, un sobrero colorado de 509 kilos. Al sexto, Huracán, un negro de 514 kilos, se le dio la vuelta al ruedo.

Presidió el festejo, correctamente, Fernando Gómez.

Borja Escudero. De catafalco y oro. Ovación tras aviso y fuerte ovación.

Kevin Alcolado. De hueso y oro. Oreja y silencio tras dos avisos.

Javier Cuartero. De verde hoja y oro. Oreja con fuerte petición de la segunda, y oreja. Salió en hombros por la puerta grande.

Marcos Prieto y Cristian Expósito saludaron montera en mano tras banderillear a sus enemigos.

FOTOS: Antonio Vigueras

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