28 octubre, 2026
opinión Avilés
Te veo enfrascado en la campaña, como si no pasara nada, sonriente y bailando. Eso les pasa a todos los políticos, abrazan a todo el mundo, le dan besos a los críos y hasta bailan agarrados con las viejas

QUERIDO PRESIDENTE:

Sabía de sobra que usted no iba a leer mi primera Catilinaria. Está usted totalmente ocupado y ahora, con las elecciones, mucho más: Hay que defender el poder o, como todos los que estaban con usted en el poder, defender la propia parcela aunque sea pequeña, para que usted los llame y los meta en la coalición otra vez. Ese grupo de sometidos que aprovechan las migajas, pero pillan, siempre y cuando sean sumisos al que tiene el poder de verdad. Es una cosa que, sin ser polítólogo – una carrera que se saca con la gorra y sin apretar codos, no es como medicina, farmacia, ingeniería,  matemáticas, derecho y filosofía- sin ser polítólogo, repito, se ve desde la distancia y leyendo el periódico mientras  una peluquera jamonosa, te lava la cabeza y te remienda la calva. Se ve venir a los puigdemones, los rufianes – mis medio paisanos- los peneuveros, los bildus, los más Madrid o lo que sea, los podemitas y todos los grupúsculos cuyos militantes caben en un taxi, cómo te apoyan, te dan jabón, te hacen la pelota y sacan pecho cuando les ponen un coche oficial y un despacho con moqueta y silla con ruedas con una ordenanza que te lleva el café a la mesa. No lo han visto ni vivido nunca, por eso les maravilla y se esponjan, se les hincha el pecho y se sienten grandes. Yo recuerdo a un funcionario raso que, en las fiestas de su pueblo, se ponía el uniforme con algún galón apócrifo y decía ufano: Doy mi respeto de la autoridad que represento y todo eso para presidir la misa y la procesión el día de la patrona, que hasta el cabo de la guardia civil lo saludaba dando un taconazo y poniendo a sus órdenes. El poder es empalmante.

Cuando ya ven venir al lobo porque la gente se harta de líos, de no poder ahorrar ni comprarse una casa, de tener el dormitorio, que pensaba usar como salita de televisión, lectura y música, como dormitorio de los niños que tienen ya treinta y siete y cuarenta y dos años y no se van de la casa ni a tiros y son los abuelos quienes tienen que irse porque la novia del mayor, con cuarenta, no se deja meter mano porque hacen ruido y le da vergüenza. Cuando pasa eso, y más cosas, la gente se rebota y huye. Te quedas solo y tienes que convocar elecciones.

Como el poder desgasta y tú, querido presidente estás más que desgastado por tus cesiones a tus socios  – con amigos así no hacen falta enemigos- ahora andas, no es una ofensa sino un refrán, como puta por rastrojo pidiendo el voto en mítines a los que solo van quienes tienen un chollo que defender, una concejalía, una jefatura de servicios, media subdelegación del gobierno, o una jefatura del Inem, dicho sea como ejemplo. Esa gente no necesita mitin porque su voto lo tienes ya para seguir viviendo de la mamandurria, como decía aquel señor gordo y calvo que escribía en el ABC, periódico que dejé de leer hace mucho por recomendación de mi médico.

Ahora, en la desbanda, los que eran tus íntimos, hacen como que no te conocen. Fíjate, tú que te llamas Pedro, que los has mantenido tanto tiempo, les ha dado tanto y tanto, y te tratan como a Jesús de Nazaret en el Huerto de Getsemaní. ¡Que cabrones¡ ¡Qué farsantes! Lo hacen cuando ya se han buscado la puerta giratoria.

Te veo enfrascado en la campaña, como si no pasara nada, sonriente y bailando. Eso les pasa a todos los políticos, abrazan a todo el mundo, le dan besos a los críos y hasta bailan agarrados con las viejas. Todo por el voto.

Querido presidente: Yo lo admiro a usted   – no le voy a hacer la pelota, porque jamás se la he hecho a nadie, pero recuerde que lo he felicitado varias veces por su capacidad de pelea y su resiliencia-, lo admiro porque fue capaz de enfrentarse al fascista de Trump y al genocida de Netanyahu y fue capaz de reconocer al estado de Palestina. Me jodió, literalmente hablando cuando hizo una ley “ad hoc” para Puigdemont y cuando mando a un incompetente  – aún no se le puede llamar chorizo porque solo ha estado preso preventivo-, a negociar con tíos que le dan mil vueltas porque es muy difícil saber derecho cuando solo has estado apretando tuercas  – muy poco- y luego metido en el sindicato de las gambas. Solo faltaba que a Ginebra lo hubiera acompañado el de los pañuelos al cuello.

¿Cómo se le ocurre a ese señor intentar – presuntamente siempre- y un delito contra una jueza echando mano de un clan de narcos?  Yo conozco a decenas de clanes de narcotraficantes. Son lo más chivato que se puede imaginar, no son tontos del todo  – y digo del todo, pero son bastante tontos-. Son tan chivatos que, cuando no tienen nada de que chivarse porque ya se han chivado de todo, se chivan de ellos mismos. Sé de lo que hablo que no soy – presuntamente-ni la fontanera ni Cerdán negociando con no se sabe quien. Insisto en lo de presuntamente.

Usted sabe de sobra que se delegan las funciones, pero no la responsabilidad. Si tu estás de director de una cárcel y eliges a un administrador, por ejemplo, respondes por sus fechorías y no vale solo decir “no sé nada” o “la culpa es de los técnicos”. Estoy convencido de que usted, de tanto como le gusta la política, solo ha hecho lo posible y lo imposible para seguir en el poder, pero hay que tener cuidado con quien tiene uno al lado. Así es la vida, conozco a varias decenas de gentes que no tienen ni puta idea de nada, se afilian a las juventudes de lo que sea, se meten en un sindicato de gambas, se dedican a intrigar y a hacer pasillo y quieren vivir toda la vida como potentados sin dar golpe. Eso, un presidente no puede consentirlo. Si un día quiere, yo que estoy en paro porque estoy jubilado y ya solo pretendo palmarla en paz y sin dar mucho la lata, le digo unos cuantos nombres y le doy ejemplos vivos, de los sindicatos de las gambas y de otras organizaciones supuestamente benefactoras de la plebe y que dicen estar por la gente. La gente, ese colectivo en el que se apoya todo y que todo lo aguanta. Mire todos los que dicen a boca llena: “mi única preocupación son los ciudadanos”, tienen muchas papeletas para, si los invitas a tu casa, tengas que empezar por guardar la cubertería.

No me voy a meter con todo lo que a diario han publicado los periódicos que, como jubilado en paro, leo con fruición a diario. Luego escribo para engrasar las neuronas, porque escribir no me da un duro y me cuesta dinero. Escribiendo, como me he creído desde el primer momento lo que dice la Constitución acerca de la Libertad de expresión, critico al gobierno y a la oposición. Entonces, aunque mi curriculum lo desmienta, me llaman facha algunos que no han hecho ni el huevo por este país y a quienes, si me meo en el escalafón no les llega ni la humedad.

Abascal no me gusta nada. Yo estaba en el País Vasco – no diré en qué par ano tirarme faroles, cuando él  era un chiquillo buscando hueco entre los populares, concejal de Llodio, etc, etc… hasta aquella fundación, un chollo, un huerto, un modo de cobrar durante unos años, que inventó Esperanza Aguirre. No le doy más la lata  porque todo el mundo guarda un muerto en el armario.

Todo el mundo tiene una señora, un hermano, un hijo y un cuñado. La sangre tira y hay que tener un cuidado exquisito por aquello de las leyes y la igualdad de oportunidades.

Usted ándese con ojo y recuerde lo que decía Conrad Adenauer – algunos lo atribuyen a Churchill pero fue Adenauer quien lo dijo y el gran Alfonso Guerra el que lo citó primero, años después-. Hay enemigos, enemigos acérrimos y compañeros de partido. Creo que usted no va a ganar las próximas elecciones. Ya verá la escabechina que le montan los propios. Todos los fieles, los que están a muerte, los que se juegan la vida y la fortuna… salen zumbando y… si te he visto no me acuerdo.

A estas alturas  – el otro día en la Dana de Levante me faltó muy poco para entregar la cuchara e irme a conocer al Can Cerbero en la laguna Estigia- ya puedo decir lo que quiera pero la condición humana es traidora por naturaleza. Los que estaban a muerte en la última reunión, dispuestos a limpiar el suelo con la lengua si es preciso, descabalgados del sillón y la moqueta, venden a su propia madre y se entregan aunque sea Vito Quiles o  a Alvise, si ven ahí una rendija para seguir pillando cacho, sin dar demasiado golpe, rápidamente se constituyen en “acusación particular”.

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