Los residentes del PAU I —barrio Juan Pablo II— han denunciado el aumento de asentamientos de personas sin hogar en los recovecos del icónico Puente Rojo, ubicado en la Gran Vía de Alicante. Según las quejas vecinales, la zona se ha visto invadida por colchones, cartones y chatarra, y los vecinos advierten de un creciente problema de convivencia y salubridad.
“Hay gente que hace sus necesidades al aire libre, dejando la zona en condiciones lamentables. Tememos que esto se descontrole aún más”, explica Rosario Buyolo, presidenta de la Asociación de Vecinos del PAU I, que traslada la inquietud de numerosos residentes ante la presencia establecida de quienes pernoctan bajo la estructura.
Además de la ocupación de espacios, los vecinos alertan de prácticas que agravan la sensación de desorden: aseguran que muchas de estas personas se asean en las fuentes públicas y que hay casos en los que lo hacen desnudos a la vista de transeúntes y escolares de los alrededores. Estas imágenes de insalubridad y violación de la convivencia son las que han motivado la reciente movilización vecinal.
Ante la situación, las asociaciones de la zona piden una respuesta coordinada por parte del Ayuntamiento y de los servicios sociales: reclaman la creación de una mesa de trabajo —con presencia de técnicos, ONG y representantes vecinales— para elaborar soluciones que permitan «sacar a estas personas de la miseria y de las calles», combinando atención social, alternativas habitacionales y medidas de orden público. La petición no es nueva en el municipio: partidos y grupos municipales han planteado fórmulas similares para atajar los asentamientos en distintos puntos de la ciudad.
El Puente Rojo, oficialmente Puente del V Centenario, es una infraestructura muy conocida de Alicante que conecta parte de la Gran Vía y que ha sido objeto además de planes urbanísticos relacionados con el futuro Parque Central. El entorno del puente —zona de cajón ferroviario y terrenos liberados— ha sido, en distintos momentos, foco de debate por su urbanización y uso. Los vecinos recuerdan que la solución a la problemática debe combinar actuación social y ordenación urbana a medio plazo.
En paralelo, las asociaciones vecinales del distrito 3 han pedido mayor presencia institucional y que sus reclamaciones se traten en foros municipales con carácter urgente.