El tiempo siempre es tan relativo como el espacio (según nos enseñó Einstein), pero el hombre desde un principio terrenal quiso encajonarlo en la numerología para entenderse acordando reglas y reglajes. El cien es todo un referente en lo que medir siglos, soledades o monedas de curso legal. También periodos gubernamentales.
Tal es el caso de Luis Barcala quien acaba de cumplir sus 100 días de gobierno municipal como regidor de la ciudad de Alicante. Lapso temporal que sirve para preguntar a propios del PP, extraños amigos de cama: Vox, y contrarios, trilogía PSOE-PSPV, Compromís, Unidos/as Podemos, sobre la marcha de una urbe reventada en obras, quizás excesivas, pero no por ello menos necesario su acometimiento según el decir y saber de los técnicos, y que, ya era hora, las empresas de servicios (redes telefónicas, eléctricas, gas…) hayan trabajado al unísono cooperativo, y no como antes que cada poco y cada cual levantaba el asfalto para y por su conveniencia en reformas y averías. Esperemos que el suelo público y viario quede inamovible al menos por 10 años, salvo que algún filibustero quiera hacer caja en connivencia política; pero no parece el caso de este Luis Barcala, tan diferente al otro «antecesor» Luis, aunque no tan cercano y simpático, pero más acorde con la supuesta honestidad cesárea.
Lo de la futura estación de Renfe lleva colgando desde mediados del siglo XIX y cada corporación ubicaba vías y andenes en distinto acoplamiento urbano, por no hablar del soterramiento
Dice «la muy noble y leal oposición» que la ciudad está sucia. ¿Y cuando no lo estuvo? ¿Repasamos la nómina de alcaldes socialistas desde Lassaletta a Echávarri? Partamos de la base que toda ciudad abocada al Mediterráneo o cercanías suele tener problemas de limpieza, aumentados no sólo por un ciudadano ineducado, sino y también por su condición turística del visitante que va a estar poco tiempo en el convento vacacional. Y, además, como es nuestro caso, con una climatología que invita a vivir (deambular, comprar, comer, quedar…) extramuros de nuestras casas echando desperdicios en la calle comunal, en insolidario e incorrecto descuido que no nos atreveríamos hacer en el propio hábitat. Cuestión de educación ciudadana en la que el Ayuntamiento sí debería invertir, empezando por una publicidad inteligente y concienciadora.
El staff de alcaldía convocó a todos los medios de comunicación habidos y por haber, para que «el jefe» sacara pecho de tal atleta que fue in illo tempore, exponiendo sus logros acabados o pendientes, aplicando ante la «canallesca» el viejo aforismo de que no hay pregunta indiscreta o tonta, sino respuesta poco inteligente o sagaz evasiva, porque él había ido a la rueda de prensa a hablar de su libro municipal de Petete. Es decir, ahorrarse un anuncio autolaudatorio, sin coste para su partido, ni para el contribuyente como los obligados edictos a cuenta de la concejalía del ramo.
Obviamente, y no entiendo por qué se queja algún colega, no iba a hablar de una gilipollez que le era ajena como lo del curso de tarot solicitado por las «jovenesas» empresarias, al fin y al cabo, este alcalde no es tan de Heraclio Fournier como alguno de sus precedentes, y por pedir que no quede hasta el ridículo nigromántico. Tampoco quiso entrar en críticas al bono que beneficiará a nuestra restauración compensándola de los pasados y difíciles accesos manducatorios, invitando a la gente a degustar nuestra rica gastronomía prepandemia, que para eso y como decía el poeta «ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo», después de tanto encierro obligado y neurótico en cocina propia. Y mucho menos entrar en el cenagal jurídico de dos concejales procesados, Manuel Jiménez y José Ramón González, por ser asunto de su anterior mandato y estar aún por resolver en manos de la Justicia, dado lo cual, no se les «contempló» repitiendo mandato. Lo de la futura estación de Renfe lleva colgando desde mediados del siglo XIX y cada corporación ubicaba vías y andenes en distinto acoplamiento urbano, incluida, por no hablar del soterramiento, la absorción del tráfico ferroviario con Elche, Orihuela y Murcia.
La oposición está, faltaría más para criticar a quien detenta el poder político, pero y también lo está para proponer diferencias y alternativas. ¿Qué han propuesto hasta hoy? Creo que Barcala es el alcalde desde la Transición a nuestros días que más fácil lo ha tenido como moco de pavo que ni huele ni mancha: ¿mérito personal, o demérito de la bancada de enfrente? Encima los de Vox aquí nos han salido «mansos y jaboneros» en parábola taurina, o sea acusan al PP de la mismísima inacción que ellos practican.
¿100 días, Luis? tempus fugit.