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Los recursos municipales se evaporan en políticas de escaparate, eventos superfluos y una falta absoluta de planificación medioambientalista

Desde la Coordinadora Alicante Limpia (CAL) asistimos, con una mezcla de indignación y profundo hartazgo, a la constatación de una realidad sangrante: mientras nuestros barrios se asfixian bajo olas de calor extremo, el Ayuntamiento de Alicante presume de acumular en los bancos una cifra escandalosa de 176 millones de euros de remanentes. Un dinero proveniente de los impuestos de la ciudadanía alicantina que, en lugar de destinarse a proteger la salud pública y adaptar la ciudad a la emergencia climática, duerme en cuentas corrientes mientras el Consistorio practica un alarmante inmovilismo. 

La nefasta gestión municipal del PP, con el apoyo de VOX, no sólo se traduce en pasividad, sino en un negacionismo climático tan cínico como peligroso. Mientras niegan o restan importancia a una crisis global impulsada por el modelo socioeconómico actual, los datos meteorológicos y la cruda realidad de la calle se encargan de desmontar sus coartadas ideológicas. 

Lo hemos vivido de primera mano este 23 de julio de 2026. Alicante amaneció bajo una alerta roja por temperaturas extremas que rozaron o superaron los 42 grados en la zona; una alerta que se vio complementada por otras dos: amarilla y naranja debido a violentas tormentas, rachas de viento y riesgo de reventones cálidos. La ciudad se vio abocada al cierre de parques, jardines, espacios públicos emblemáticos,  como el Castillo de Santa Bárbara, así como al cierre de terrazas y la suspensión de actividades al aire libre. Una estampa de ciudad sitiada por el clima que evidencia la vulnerabilidad absoluta de un municipio entregado al cemento y al asfalto. 

¿Dónde están las inversiones verdes? 

Es intolerable que, con 176 millones de euros paralizados en el banco, el equipo de gobierno sea incapaz de articular un verdadero plan de choque contra olas de calor que azotan la ciudad. Alicante necesita urgentemente una transformación radical que mitigue las altas temperaturas y que pasa por: 

  • Renaturalización y arborización masiva de calles y plazas que hoy son sartenes de cemento.
  • Creación de refugios climáticos accesibles y dotados de sombra natural.
  • Apuesta decidida por modelos de movilidad sostenible y reducción drástica de emisiones locales, lo que incluye también el vertedero.

Sin embargo, los recursos municipales se evaporan en políticas de escaparate, eventos superfluos y una falta absoluta de planificación medioambientalista. Nos gobiernan gestores incapaces de mirar más allá del corto plazo; gestores que prefieren tener millones paralizados, trabajando para el banco en el que se acumulan, en lugar de acabar con la mísera la calidad de vida de la ciudadanía en términos de ciudad (parques, accesos, transporte, jardines, infraestructuras, centros sociales, fuentes, etc.) 

Desde la Coordinadora Alicante Limpia exigimos que parte de esos 176 millones de euros se movilicen de inmediato para blindar Alicante frente al cambio climático. No podemos permitir que el negacionismo climático del Ayuntamiento nos cueste la salud, los espacios verdes y el futuro de nuestra ciudad. Alicante no necesita unos fondos inmovilizados en un banco, con un vecindario directamente afectado y ya exhausto, pero sí una inversión valiente en ecología y sostenibilidad urbana antes de que el calor nos queme el porvenir. 

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