opinión Pedro Nuño
Barcala llamó al President para comunicarle tranquilidad después de haber mantenido un tanteo con sus socios municipales de Vox

Abascal ha perdido la pinza siguiendo al pie de la letra su ideario iniciático cuando siquiera habían pensado en gobernar. Quiero pensar que esa noche no durmió bien, tuvo calenturas homófobas, imaginarios amoríos políticos con Marine le Pen, soñó con Boabdil el Chico, y se le apareció Núñez Feijóo como Pantagruel revivido; de lo contrario su órdago a la grande no se hubiera producido con semejante contundencia, pues bastaba con amenazar, sin dar un rabioso directo al hígado graso del PP provocando la disfunción orgánica de la derecha española. A Pedro Sánchez se las están poniendo aún mejor que a Fernando VII.

A las 11:00 de la mañana Carlos Mazón reúne a los medios de comunicación de la Comunidad Valenciana para comunicarnos, como si fuera el discurso institucional de Fin de Año, lo bien que lo han hecho y lo mucho conseguido como gobierno modélico y eficaz, por lo cual todo va a seguir igual, y que como en la canción pastoril: «si se van (Vox) que se vayan, ya volverán». Fue el primero en sumarlos a su gabinete, y fulminante en una milésima de segundo para echarlos. Mazón, no es un Demóstenes ni tampoco Castelar, tampoco parece leer al dictado de sus escribidores, se defiende mejor en las distancias cortas, y se acabó haciendo algún lío con la «geometría variable» como metáfora política, pero resulta indudable que su simpatía en cercanía se convierte en reciedumbre cuando tiene que sacar el cacho de la practicidad en la política autonómica, pero también nacional manteniendo sus diferencias, que las hay, con Feijóo (otra cosa son los afectos personales). No podemos menoscabar en el peor de los casos su condición de favorecido entre los actuales barones de la derecha, ahora que la línea divisoria con la ultraderecha está marcada dejando a Pedro Sánchez sin poder incluirlos en el lote reaccionario.

Barcala llamó al President para comunicarle tranquilidad después de haber mantenido un tanteo con sus socios municipales de Vox

Antes de explicarse frente a la «canallesca», Mazón había llamado a alcaldes y alcaldesas, de municipios tan importantes como Torrent, Xàbia, Elche, Orihuela…, para explicarles el plan de resistencia gobernando en minoría, sustentados en la seguridad de que difícilmente Vox apoyaría mociones de censura propuestas por la izquierda. Barcala llamó al President para comunicarle tranquilidad después de haber mantenido un tanteo con sus socios municipales de Vox.

Las grandes capitales Valencia y Alicante, como cajas de resonancia para toda la C.V., en apariencia de inmediatez no corren peligro. Pero en política nunca se sabe, Vox, en pleno cataclismo interno y descomposición pronunciada, puede seguir apoyando o absteniéndose en los grandes temas: presupuestos, urbanismo, educación… (2024-2025), propuestos por María José Català y Luis Barcala. Sin embargo, también puede generarse en Vox un odio saguntino hacia su antiguo socio (son los peores rencores) culpando al PP de intentar fagocitarlos, aun a sabiendas de que toda la oposición, incluidos ellos, son mayoría que podría provocar el derribo de los actuales gobiernos municipales peperos.

Alicante jamás ha tenido problemas con la integración de inmigrantes, muchos de ellos vienen desde Orán (marroquíes y argelinos), ciudad hermanada, y se quedan el tiempo que quieren, desde hacer compras y volverse en el siguiente paquebote, hasta quedarse definitivamente a vivir aquí para lo que compran viviendas y nacionalizan y educan como españoles a sus hijos, no provocan altercados parisinos, tienen mezquita propia (algo que trastorna a Vox), sus tiendas de comestibles se desperdigan por todo casco urbano, y nadie extraña vestimentas distintas a las occidentales. Por lo tanto, nuestra acogida está más que demostrada social y numéricamente; advierto esto para cuando se haga un reparto operativo y equitativo especialmente de esos menores africanos que esperan la humanitaria hospitalidad de España, se nos tengan en cuenta los niveles de integración alcanzados desde hace décadas.

No, Barcala no peligra, pero su gobierno ya no será el paseo militar que hasta ahora ha desfilado por la plaza del Ayuntamiento. Vox sabe mucho de los secretos de alcoba política, y ahora tiene todo el tiempo del mundo para ejecutarse como francotirador, necesitan recuperarse de su papel segundón, y siendo populistas, como es su estilo, no vacilarán en poner las zancadillas a los populares obligados a la ciudadanía, sean de la tendencia que sean, ya la cotidianidad del Estado de la Ciudad.

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