Grandes fueron los horrores que se vivieron en España durante la contienda fratricida de la guerra civil. Y encontramos su máxima y más terrible expresión en los ataques a la población indefensa. Cuando pensamos en ello, una de las primeras imágenes que nos acuden a la memoria es la del célebre cuadro de Pablo Picasso “El Guernica”, crónica visual en formato de obra maestra, del bombardeo ocurrido durante la aciaga jornada del 26 de abril de 1937 cuando parte de la legión cóndor alemana y la aviación legionaria italiana, que combatían en favor del bando sublevado contra el gobierno de la Segunda República, se cebaron con esta población vizcaína de entonces cinco mil habitantes segando la vida de entre 120 y 300 personas, aunque recientes estudios elevan la masacre a cerca de 2000 víctimas.
El cuadro de Picasso quedó para la historia como recuerdo de aquel horror, pero no olvidemos que aquí en Alicante, poco tiempo después se vivió una catástrofe similar, a mi modo de ver, injustamente tratada por la crónica de la guerra y los recuerdos que España conserva de ella, puesto que, si el bombardeo de Guernica se ha quedado como el ejemplo más icónico, no menos lo fue el que sufrió Alicante. Un bombardeo que también dejó una, esta vez pequeña, obra de arte de un ilustre hijo de la ciudad: el maravilloso artista, pintor y escultor Remigio Soler.
El pintor y escultor Remigio Soler realizó una discreta, pero bellísima obra de arte reproduciendo la terrible jornada del bombardeo del Mercado Central
La jornada del 25 de mayo de 1938 amaneció tranquila en la ciudad pese a los miedos y rigores de la contienda civil. Cerca del mediodía, el Mercado Central de Alicante recibía la visita de los clientes habituales cuando se desató el infierno; fue uno de los ataques aéreos más cobardes, sangrientos e indiscriminados de la guerra. Las cifras de víctimas no se ponen de acuerdo (más de 300 muertos, cerca de 275: 100 hombres, 56 mujeres, más de 10 niños y más de 100 personas no identificadas y más de 1000 heridos), aunque vamos a citar fuentes de documentos conservados en el Archivo Municipal de Alicante, un texto realizado por las autoridades franquistas, con lo que puede estar la cifra maquillada, que eleva el número a 393 muertos.
Según varios estudios y entrevistas a los supervivientes, las escenas ocasionadas por tanta destrucción fueron dantescas, con muchas bajas por decapitación. Y no solo en el Mercado Central. también hubo muertos en otros lugares de la ciudad, como la plaza de Gabriel Miró, la calle Vicente Inglada, las cercanìas del Club de Regatas y la calle Gerona. Otros de los edificios afectados fueron la sede central de la actual Caja de Ahorros del Mediterráneo en la calle de García Hernández (hoy, calle San Fernando) y la sede del diario republicano El Luchador en la calle de Ángel Pestaña (hoy, calle San Francisco).

No hubo escapatoria, nadie pudo refugiarse, no sonaron las sirenas porque el ataque se diseñó con malicia y cobardía para afectar a la mayor cantidad de gente.
A las 11:18 horas de aquel miércoles 25 de mayo de 1938, entre 7 y 9 aviones, SavoiaMarchetti SM.79 “Sparviero” italianos del bando sublevado, lanzaron sobre el centro de la ciudad alrededor de 90 bombas (56 de 100 kg, 8 de 20 kg y 20 de 15 kg), algunas de las cuales dieron en el Mercado Central, repleto de gente dada la hora de la mañana que era por lo que la mortandad fue espantosa.
¿Por qué no sonaron las sirenas? Aunque el escuadrón de ataque salió desde Palma de Mallorca, los aviones no entraron en Alicante desde la costa, porque en tal caso hubieran sido localizados por las escuchas antiaéreas ubicadas en la Playa del Postiguet y el Puerto, activando las sirenas para alertar a la población. Los aviones entraron desde el interior, burlando las escuchas y pillando desprevenidos a los alicantinos.
La ciudad, que sufrió más de setenta bombardeos durante la guerra civil, contaba con refugios antiaéreos con capacidad para más de 30 000 personas, pero esa mañana nadie pudo alcanzarlos por la inhumana maniobra de la escuadra italiana.
Guernica tiene su cuadro. Un enorme lienzo que se custodia en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.
Alicante tiene una pequeña y discreta obra de arte gráfica, salida de la mano de uno de sus grandes artistas: Remigio Soler, pintor y escultor fallecido el año 2016 a la edad de 84 años en su querido barrio de Benalúa. Y se trata de un humilde (pero maravilloso) dibujo que el maestro diseñó para ser publicado el año 1982 en el periódico Información de Alicante.
La imagen del suceso salida de la imaginación de Remigio Soler, refleja a la perfección el horror de aquellos momentos porque incluye todos los detalles y elementos necesarios para contar en imágenes la crónica de aquel bombardeo: las bombas cayendo del cielo, la fachada del Mercado Central recibiendo uno de los impactos, las escaleras de acceso al final de las cuales se observa el cuerpo de una mujer en tierra con su capazo de la compra al lado, y un aterrador conjunto de figuras de hombres mujeres y niños, retorcidos en doloroso escorzo intentando, inútilmente, protegerse del ataque con los brazos alzados al cielo y los rostros trastornados por el terror.
Ya les digo que se trata de un humilde y sencillo dibujo, puede que no a la altura mediática e histórica de la obra de Picasso, pero sin lugar a dudas un certero disparo artístico a nuestros corazones salido de las manos de este alicantino ilustre, tan artista alicantino que a su obra pictórica y escultórica hay que añadir el diseño y la construcción de monumentos foguerers que también han pasado, por su exquisita belleza y personalidad, a la historia.
Eterno Remigio. Eterno nuestro Remigio Soler.
Conmocionado por estos hechos históricos que acabo de descubrir.Tan dramáticos como todos los bombardeos a la pobleción civil sea del bando que fuera.Toda la información sobre el tema se lo lleva Guernica, pero he descubierto que hay muhas mas poblaciones que sufieron esta barbárie.Es por esto que pienso pintar una obra relacionada con el Hecho y ofrecerla al Ayuntamiento de Alicante.