El periodismo alicantino y la sociedad de la provincia se encuentran de luto en este Martes Santo tras conocerse el fallecimiento de la periodista Carolina Sellés (La Romana, Alicante, 1974), ocurrido este martes 31 de marzo a los 51 años a causa de una larga enfermedad.
Sellés desarrolló una destacada trayectoria profesional ligada durante más de dos décadas al periodismo televisivo, donde se consolidó como una comunicadora cercana y versátil. A lo largo de su carrera formó parte de medios como Canal 9, La Sexta, Antena 3 y À Punt Media, desempeñando funciones como presentadora, reportera y colaboradora en distintos formatos informativos.
En Radiotelevisión Valenciana, donde trabajó entre 2002 y 2014, participó en programas especiales en directo, presentó informativos y formó parte de la delegación en Madrid, consolidando una etapa clave en su desarrollo profesional.
Más allá de la televisión, Carolina Sellés supo adaptarse a los nuevos formatos de comunicación. En los últimos años impulsó su faceta digital como creadora de contenido y narradora de eventos en streaming, además de compartir experiencias a través de su canal “Los viajes de Carol”, donde ejercía también como vloggera.

Su perfil profesional se completaba con una intensa labor como formadora en comunicación, impartiendo talleres de oratoria, telegenia y creación de contenido audiovisual, contribuyendo así a la formación de nuevos profesionales del sector.
Licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, también amplió su formación con un Máster Ejecutivo en Management y Dirección de Redes Sociales en la Empresa por la Universidad de Alicante.
En los últimos años, Sellés había compartido públicamente su lucha contra una enfermedad oncológica, convirtiéndose en un ejemplo de fortaleza y transparencia, especialmente a través de sus redes sociales.
Su fallecimiento deja una profunda huella en el ámbito de la comunicación valenciana, donde compañeros y seguidores destacan su profesionalidad, cercanía y capacidad para conectar con la audiencia. Alicante pierde así una de sus voces, y una de sus sonrisas, más reconocibles del periodismo audiovisual reciente.