La polémica política en la Comunitat Valenciana ha dado un giro insólito esta semana tras el cruce de declaraciones entre el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, y la secretaria general del PSPV-PSOE y ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant. Lo que empezó como un debate interno sobre formas de dirigirse al jefe del Consell se ha convertido en una controversia con tintes de estrategia política y debate público.
La polémica se originó después de que Morant instara, durante una reunión de la ejecutiva del PSPV valenciano, a que los cargos públicos del partido no se refirieran al president como “Juanfran” ni como “Juanfran Pérez Llorca”, sino simplemente como “señor Pérez”. Según distintas fuentes, la ministra argumentó que así se evitaría una imagen excesivamente cercana o campechana del presidente, optando por un trato más distante e impersonal.
La propuesta llegó oficialmente a oídos del propio Pérez Llorca, que respondió con un vídeo publicado en sus redes sociales. En él, el presidente reivindicó con orgullo su apellido, defendiendo no solo su nombre completo sino también la identidad de las alrededor de 160.000 personas con apellido Pérez en la Comunitat Valenciana. “Me siento súper orgulloso de llamarme Pérez, porque es el apellido de mi padre, de mi abuelo y de todos los antepasados”, dijo el president, animando a quienes comparten el apellido a no permitir que nadie les diga cómo deben ser llamados.
“A todos los que sufrís insultos por vuestro nombre o vuestros apellidos, no agachéis nunca la cabeza”, añadió.
La reacción de Morant no se hizo esperar. En declaraciones a los medios este miércoles, la líder socialista calificó la respuesta de Pérez Llorca como “chorradas y bobadas”, subrayando que ella prefiere centrarse en cuestiones que, a su juicio, importan más a la ciudadanía. Además, la ministra insistió en que su intención no era personal, aunque continuó refiriéndose al president como “señor Pérez Llorca” ante los periodistas.
La disputa se produce en un contexto político ya tenso entre el gobierno autonómico del Partido Popular y las filas socialistas valencianas, en el que cuestiones como la sanidad, los cribados sanitarios o la gestión de servicios públicos han sido motivo de reproches en ambos lados.
Opinión política o estrategia partidista
Analistas consultados coinciden en que el episodio revela más que una simple discusión semántica: se trata de un choque simbólico sobre la construcción de imagen política. Para algunos, la orden de Morant buscaba restar familiaridad al presidente desde dentro del propio PSOE. Para otros, la reacción de Pérez Llorca ha servido para reforzar su conectividad con una parte de la ciudadanía valenciana.
Sea como fuere, este inesperado episodio —centrado en cómo se llama a un dirigente en público— ha acabado situándose en el centro del debate político en la Comunitat Valenciana.