Los conductores de los autobuses interurbanos de Alicante han lanzado un serio ultimátum: convocan huelga indefinida si no se alcanza ya un acuerdo con la concesionaria y las autoridades. Las negociaciones entre el Comité de Empresa y la empresa concesionaria, Automóviles La Alcoyana (parte del grupo Vectalia), están estancadas, según ha denunciado el sindicato.
Los trabajadores acusan a la Conselleria de Movilidad de “abandono e improvisación” en el modelo de transporte metropolitano de Alicante y de no planificar adecuadamente el servicio. El comité advierte de que, de no mediar un giro, el paro será inevitable: “el servicio estará abocado a una huelga indefinida”, aseguran.
Exigencias de los conductores
Los conductores reclaman varias medidas urgentes:
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Formalización de un nuevo contrato de emergencia (el actual, el contrato CE-705, vence en agosto de 2026) para corregir las deficiencias del contrato vigente, según el comité.
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Que ese nuevo contrato cubra todas las líneas, incluida la del aeropuerto, para evitar la “fragmentación interesada del sistema”.
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La mejora de las condiciones laborales, con inversiones, estabilidad en el empleo y una organización real del servicio.
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Inversión en renovación de la flota y de las instalaciones: denuncian que los autobuses son antiguos, contaminantes, con constantes averías y claramente obsoletos.
Riesgos reales por la flota envejecida
La situación no es solo laboral: también es un problema de seguridad. Según denuncian los trabajadores, muchos autobuses superan los 12-18 años de antigüedad. En episodios recientes, solo cinco vehículos pudieron prestar servicio en una jornada de
De hecho, el comité afirma que hay “fallos graves” en los sistemas de seguridad activa y pasiva, lo que pone en riesgo tanto a trabajadoras como a usuarios. Además, según La Vanguardia, el 70 % de la flota interurbana tiene entre 12 y 18 años, lo que contribuye al elevado número de averías diarias.
Tensión institucional
El comité también critica la gestión administrativa: alertan de que el contrato interurbano se mantiene sin una licitación formal desde hace años, recurriendo a prórrogas y contratos de emergencia que, según los trabajadores, no garantizan la estabilidad ni la planificación a largo plazo. Además, señalan que la Conselleria no se ha comprometido aún a renovar o prorrogar el contrato de emergencia para 2026, lo que crea incertidumbre para la plantilla sobre descansos, turnos, vacaciones y festivos.
Por su parte, fuentes sindicales afirman que la empresa continúa negociando, pero la falta de avances ha sido motivo de alarma.
Histórico reciente de paros
No es la primera vez que hay conflicto. El comité ya amenazó con huelga indefinida anteriormente, por “pasividad” de la Generalitat para mejorar el servicio y una flota envejecida. Además, en junio de este año se aplazaron paros durante las Hogueras tras un principio de acuerdo, en el que se comprometió a mejorar el mantenimiento y a renovar algunos autobuses.
Pero según el comité, esas promesas no se han cumplido plenamente: las averías siguen siendo habituales (hasta 15 diarias, según indican), lo que impide garantizar la “seguridad ni eficiencia” del servicio.
Reacción de la empresa
Desde La Alcoyana, la empresa concesionaria, aseguran que las negociaciones continúan con el comité y que hay voluntad de alcanzar un pacto que evite paralizar el servicio. Fuentes internas han confirmado a algunos medios que están estudiando fórmulas para formalizar un nuevo contrato o prolongar el actual en condiciones más favorables.
Por su parte, el comité advierte que solo aceptará soluciones “serias, reales e inmediatas”.
Impacto para los usuarios
Una huelga indefinida en los autobuses interurbanos podría colapsar la movilidad diaria para miles de personas en el área metropolitana de Alicante. Las líneas más afectadas son las que conectan con municipios como El Campello, Sant Vicent del Raspeig o Mutxamel, y también la línea del aeropuerto, una reclamación concreta de los trabajadores.
Además, la antigüedad del parque móvil no solo supone un riesgo laboral, sino también una barrera para la sostenibilidad medioambiental: una flota más moderna no solo sería más segura, sino también más limpia.