opinión Cabalgata Andrés
La cabalgata de Reyes Magos no es un acto de Carnaval ni un pasacalles de Disneyland París ni una prolongación de los desfiles de Hogueras

Camellos de cartón piedra, Minions, superhéroes, hinchables gigantes, personajes Disney, disfraces y camiones publicitarios. La Cabalgata de Reyes Magos de Alicante se aleja del espíritu de esta representación bíblica, que tiene su origen en la llegada de María y José a Belén, el nacimiento de Jesús, la visita de los tres Magos de Oriente para adorar al niño nacido y los hechos que relata el Nuevo Testamento sobre la persecución sufrida por la Sagrada Familia.

La cabalgata de Reyes Magos no es un acto de Carnaval ni un pasacalles de Disneyland París ni una prolongación de los desfiles de Hogueras

En Alicante se inicia con superhéroes, carrozas con bailarines y disfraces al más puro estilo de la Cabalgata del Ninot de las Hogueras de San Juan de Alicante. Los Nanos i Gegants abren la comitiva, al sonido de las collas de dolçainers i tabaleters, y a partir de ahí todo un totum revolutum de composiciones, que nada tienen que ver con lo que se celebra este día.

El 5 de enero es la víspera de la Epifanía, el día en que Melchor, Gaspar y Baltasar, los tres Reyes Magos de Oriente, desfilan por las calles, las plazas y los corazones de niños y adultos para transmitir un mensaje de humanidad, amor y fe.

La víspera del 6 de enero es una noche que potencia la religiosidad a través de la magia, la esperanza y la generosidad. Nos impregna de solidaridad a través del relato de María, José y el niño Jesús buscando cobijo y anunciando la llegada del salvador. Huyendo del tirano y dando un ejemplo de sencillez.

La tradición de la cabalgata no nació en la calle, sino en el templo. En la Edad Media, las primeras representaciones de la adoración de los Reyes Magos a Jesús se realizaban en las iglesias y plazas. Sus Majestades, vestidos con ropajes de lujo, eran la manifestación de la generosidad divina, y su entrada en Belén se representaba como una procesión solemne. Con el paso de los siglos, esta representación religiosa fue tomando un matiz popular y cada vez más festivo, hasta convertirse en una celebración pública que se extendió por las calles, reflejando la unión de lo espiritual y lo terrenal.

La cabalgata de Reyes Magos no es un acto de Carnaval ni un pasacalles de Disneyland París ni una prolongación de los desfiles de Hogueras. Se trata de una representación cristiana que pretende inculcar el sentido de la Navidad a los más pequeños, con el espíritu de la carencia de recursos que vivió la Sagrada Familia y que hoy en día viven muchas personas que, como ellos, deambulan por el mundo huyendo del hambre, las guerras o las injusticias de los tiranos.

¿Te imaginas algo similar en las procesiones de Semana Santa? A este paso, tiempo al tiempo. ¡No son las fiestas de invierno, es la Navidad señor alcalde!

Al popular Luis Barcala se le ha olvidado el componente religioso que tiene esta conmemoración, y celebra una especie de batiburrillo de Carnaval en Alicante para intentar quedar bien con todo el mundo.

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