Como todo el mundo utiliza ahora la inteligencia artificial y otras mariconadas cuyo nombre ni sé ni me interesa -oigo que incluso algunos descerebrados escriben libros o poemas con estos mecanismos diabólicos- , voy a intentar salir del periodo Paleolítico en que me encuentro. Pregunto a la IA cuantos asesores tiene en la Moncloa el Presidente del Gobierno y me contesta rápido: tiene 609 asesores y personal de confianza. Esta IA se ha vuelto loca o no tiene ni puta idea. Es imposible tener confianza en seiscientas nueve personas. Si la tienes en media docena – yo la tengo en dos- ya es mucho. Así va la política, parten de un engaño y, consecuentemente, todas las conclusiones a las que llega son falsas.
Sánchez tenía perfectamente preparada su campaña. Todo el mundo le pedía que convocara elecciones y él aguantaba el “chambao”, esperando el momento propicio. Es lo que tiene ser presidente del ejecutivo que puedes decidir lo que quieras en muchos, casi todos los casos, cuando se te plantea una duda. Sánchez sabía que sus elecciones iban a ser alegres y dicharacheras, llenas de bailes latinos, cogiendo a las abuelas para marcarse pasodobles y chotis y tirando de chavales y niñas macizas para llenar las escaleras de detrás del escenario, para adelantar a la derecha. Los mítines me parecen empalmantes. Los políticos cambian de vestimenta, se olvidan de las corbatas y las camisas de cuello duro. Van de esport, como si fueran de merienda al campo, porque hay que dar una imagen de cercanía y frescura. Rememorando la imagen política hasta el fatídico día de octubre en Urda, el único que se libraba era el quiosquero de León, pelo liso, serio como para dar un pésame e imagen ideal para la Puerta del Sol aunque siempre al atardecer saliera de su chabola para irse el pisazo madrileño.
En estas y en todas las elecciones, se han multiplicado las campañas festivas: la fuerza de la gente, la máquina del fango, España avanza, Pedro quédate, merece la pena, la mejor España. Todas empujando a la motivación. Olvidado el problema de Ceuta – quienes lo hayan olvidado, yo no- y convencidos los sindicatos de las gambas para hacer una huelga contra los peperos – que no han mandado en los últimos ocho años-, los socialistas se han venido arriba y han tirado de lema estratosférico – como la chica que me ha dejado, como la mujer por la que pierdo los papeles, la vergüenza y la poca capacidad de raciocinio que me queda. Pierdo incluso dinero porque solo con imaginarla me sube la tensión a 21/13 y tengo que salir echando hostias en busca de los betabloqueantes precisos y los sildenafilos que los combaten para recuperar la tersura de mis partes pudendas. La campaña andaba por las nubes: el partido del amor.
La campaña ha sido destrozada… ¿por el azar? Un hado maligno vestido de directivo de Renfe y de Adif, se ha colado sin que nadie lo sepa en el despacho de Puente. ¿Es cierto que se han politizado esas dos corporaciones estatales? ¿Han sustituido a los técnicos por comisarios políticos? ¿Han desembarcado – leo en un recorte de prensa- más de veinte personas procedentes del lobby del autobús, de Más Madrid, IU y Compromis? ¿Cuántos han entrado en cargos importantes de Renfe sin experiencia previa en ella? ¿Hay mil seiscientos liberados – que cobran y no trabajan- entre Adif y Renfe? Díganme si es verdad porque tenemos un problema. Si es así a qué espera Puente para irse.
Como si me hubiera oído, mientras escribo, se nota el andar titubeante de los socialistas. No terminan de arrancar con la campaña. ¿Cómo la van a hacer arrancar? ¿Con que lema? Puente se presenta ante la Comisión Permanente del Congreso, da mil explicaciones – siempre en régimen de abogado defensor- y razona por activa y por pasiva por qué no tiene que dimitir. Al final de cuatro horas somníferas – todos los argumentos los habíamos oído ya-, dimite. Una pura sesión propagandística y teatrera. Una señora guapa y potente – me he ido a preparar un bocata y no identifico su partido cuando habla en ese sillón rojo- le mete una cornada con muy mala leche, que ni Islero cuando mató a Manolete: “Que bien se le da explicar por qué muere la gente en los trenes, qué mal se le da evitarlo”. Si tanto saben de trenes, vías e informática circulatoria ¿por qué no evitaron ese choque absurdo, un tren que avanza normal contra uno que está parado?
El gobierno, gestor culpable, habla ya de dinero para fallecidos y heridos. Eso son indemnizaciones porque el daño ya está causado. Una vez – recuerdo de abuelo al que la memoria antigua no le falla- cesaron a un director de cárcel inmediatamente porque un interno asesinó a otro en la cárcel – he vivido muchos casos de esos-. Se trataba de un pakistaní, creo, que antes había asesinado a unas abuelas y a su hermano, victimas los pobres de un “estafador del amor”. Se creían – ilusas como todos los estafados- que un militar americano, que les pedía dinero, estaba enamoradísimo de ellas. Murieron a manos de este paquistaní y este mismo, mató a un compañero de cárcel. El director no mató a nadie, como Puente tampoco soldó la vía ni estrelló un tren contra otro, pero fue cesado fulminantemente tras esa muerte intramuros. Fue el mismo gobierno el que ordenó el cese. Son distintas las maneras de medir. Hay que ir revisando el concepto y la aplicación de la Justicia.
Otra lectura de viejo desocupado que no ve telebasura y lee mucho. Un señor, en un periódico catalán, afirma que es posible que ese aparato, LZB, haya fallado por el robo de cobre. No lo sé solo lo he visto en televisión. Es cierto que el robo de cobre – material caro y que está casi siempre a la intemperie- debe ser vigilado y penado de otra manera, porque un tipo roba un material que vende por trescientos euros, causa un daño de treinta mil y de decenas de vidas como es el caso.
Cuarenta y seis muertos en Córdoba y sesenta y nueve en Toledo, aparte de otros daños, no se saldan con una dimisión en campaña. Hay quien dice en medio de este teatro fúnebre, que Puente ha sido dejado caer porque se autoerigió en sucesor de Sánchez y eso es imperdonable en el sanchismo. Tiempo al tiempo para ir descubriendo cosas nuevas.
Luego están las gambas. Sigue la huelga convocada como pago a esas millonarias subvenciones. ¿Cómo y porqué y contra quien convocan una huelga general dieciocho días antes de unas elecciones generales? El gobierno esta cesante a la espera de las urnas, la oposición, toda, también espera a las urnas. ¿Entran ustedes en campaña con la huelga o pretenden agradecer los millones de subvenciones recibidos y echar una mano a esa lluvia millonaria en años anteriores? Junto mi casa hay varios albañiles haciendo una obra, paso por ahí y pregunto si hay trabajo para mi. Si, contestan cuatro al unísono. Un rumano, establecido hace años en España, me contesta fulgurante y cortante: nadie quiere trabajar, todos quieren subvenciones, ayudas, bajas…y cobrar. ¿Por qué no encuentras camareros, ni albañiles, ni fontaneros, ni enconfradores? Claro todos quieren ser politólogos. Buen análisis del albañil rumano. No es cierto, parece que la estadística la hubiera hecho Tezanos, que haya casi dos millones de parados. He trabajado cuarenta años más tres como pirata porque entonces no daban de alta así como así. He sufrido bajas de jetas hasta dejarlo de sobra. Vamos a estar atentos a las promesas y a las urnas. Las pensiones deciden.