Uno de los primeros estudios publicados sobre los hábitos y apetencias de los mosquitos data del año 1968. Los científicos realizaron varios experimentos y llegaron a la conclusión de que los mosquitos se sienten atraídos por el ácido láctico. Esta investigación sirvió de base para otra publicada en el año 1974.
Fue en esta última cuando los mosquitos de las especies Aedes aegypti, Anopheles gambiae y Aedes albopictus (mosquito tigre) sienten una especial predilección por las personas cuyo grupo sanguíneo es O. Estas tienen un 85% más de probabilidad de ser picadas por los mosquitos.
Cuando están a unos 15 metros son capaces de distinguir a sus víctimas y, una vez está lo suficientemente cerca, se sienten atraídos por las zonas del cuerpo en las que la temperatura es un poco más alta
El motivo es que la sangre de tipo O es mucho más nutritiva para esto insectos que la de tipo A y B. Los mosquitos pueden discriminar el tipo de sangre de sus víctimas por el ácido láctico. Por lo tanto, el grupo sanguíneo es otra de las señales de las que se valen los mosquitos para localizar a sus objetivos.
Por increíble que parezca, pueden detectar el dióxido de carbono emitido emitido en la respiración a una distancia de hasta 60 metros. Esta es la primera señal. A medida que se acercan a la víctima, pueden diferenciar los diferentes olores que emitimos las personas.
Cuando están a unos 15 metros, son capaces de distinguir a sus víctimas y, una vez está lo suficientemente cerca, se sienten atraídos por las zonas del cuerpo en las que la temperatura es un poco más alta.