Vecinos Miguel Hernández afectados incendio1
El Ayuntamiento de Alicante y la Generalitat Valenciana activaron un dispositivo de emergencia para atender a los afectados y preparar su realojo provisional, con la participación de los servicios sociales y del Patronato Municipal de la Vivienda

Semanas después del incendio que afectó a varios bloques de viviendas en el barrio Miguel Hernández de Alicante, numerosas familias desalojadas continúan viviendo una situación de incertidumbre sobre su futuro habitacional. Aunque las administraciones han habilitado soluciones provisionales, parte de los afectados denuncia que las alternativas ofrecidas no se ajustan a sus necesidades ni a su entorno habitual.

El incendio se declaró a primera hora de la mañana del 16 de febrero en un edificio de viviendas sociales situado en la calle Pavía y se propagó rápidamente a bloques colindantes. Las llamas obligaron a desalojar 36 viviendas de tres edificios, lo que dejó a decenas de familias sin poder regresar a sus hogares. Seis personas tuvieron que ser atendidas por inhalación de humo y trasladadas a centros hospitalarios, aunque no se registraron víctimas mortales.

Tras el suceso, el Ayuntamiento de Alicante y la Generalitat Valenciana activaron un dispositivo de emergencia para atender a los afectados y preparar su realojo provisional, con la participación de los servicios sociales y del Patronato Municipal de la Vivienda. Técnicos municipales y de la Entitat Valenciana d’Habitatge i Sòl determinaron que el edificio donde se originó el fuego podría ser difícilmente rehabilitable, mientras que los bloques colindantes sufrieron importantes daños por el agua empleada en las labores de extinción.

Realojos provisionales y quejas de los afectados

En los días posteriores al incendio, varias familias fueron trasladadas a alojamientos temporales o a otras viviendas disponibles. Sin embargo, otras siguen a la espera de una solución estable o han mostrado su desacuerdo con las alternativas planteadas por las administraciones.

Algunos afectados denuncian que las viviendas propuestas para el realojo se encuentran alejadas de su barrio y de sus redes familiares y sociales, mientras que otros aseguran que las zonas a las que se les pretende trasladar presentan problemas de convivencia o conflictividad que prefieren evitar.

Además, varias familias continúan alojadas de forma provisional en establecimientos hosteleros, una situación que consideran insostenible a medio plazo, especialmente para los menores. Según los propios afectados, la falta de estabilidad está generando dificultades para la escolarización y para mantener la normalidad en su vida cotidiana.

Petición de intervención institucional

Ante esta situación, algunos vecinos han decidido elevar su caso al Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana para solicitar su mediación y reclamar una solución habitacional definitiva que les permita recuperar la normalidad tras el incendio.

Entre las familias afectadas hay al menos 24 menores, además de mujeres embarazadas y personas con discapacidad, lo que aumenta la preocupación por el impacto social y emocional de la situación prolongada de provisionalidad.

Mientras continúan los estudios técnicos sobre el estado de los edificios dañados y las administraciones trabajan en alternativas de vivienda, los vecinos reclaman mayor información y soluciones que tengan en cuenta su arraigo en el barrio y sus circunstancias familiares.

La evolución del proceso de realojo y la posible rehabilitación o sustitución de los bloques afectados marcarán el futuro de estas familias, que, semanas después del incendio, siguen sin una respuesta definitiva sobre dónde podrán reconstruir su vida.

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