La reapertura supone mucho más que la recuperación de una heladería-cafetería. Para miles de alicantinos, El Peret representa un lugar cargado de recuerdos familiares, paseos junto al mar y encuentros cotidianos. Durante décadas, “quedar en el Peret” fue una costumbre habitual para varias generaciones que encontraron en este pequeño establecimiento uno de los grandes puntos de referencia del centro de la ciudad.
El proyecto está impulsado por el empresario Luis Castillo junto a la empresa concesionaria Hotel Boutique Isla de Tabarca, adjudicataria de la explotación del histórico kiosco municipal tras el concurso promovido por el Ayuntamiento de Alicante. La concesión contempla la rehabilitación integral del inmueble y la recuperación de la actividad hostelera respetando la esencia que convirtió al local en uno de los símbolos más reconocibles de la Explanada. La adjudicación se formalizó para un periodo inicial de siete años, con posibilidad de prórrogas posteriores.
El nombre de siempre
Una de las noticias más celebradas por los alicantinos ha sido la decisión de conservar la histórica denominación de Peret. Aunque inicialmente se contempló la posibilidad de una nueva marca comercial, los nuevos gestores adquirieron finalmente los derechos de la marca original al anterior propietario, garantizando así la continuidad de un nombre que forma parte del patrimonio sentimental de la ciudad.
La decisión ha sido recibida con entusiasmo por numerosos vecinos, que consideran que el nombre forma parte inseparable de la identidad del establecimiento y de la propia memoria urbana de Alicante.
Recuperar los sabores de toda una vida
La nueva etapa del kiosco tiene un objetivo claro: recuperar los sabores asociados al antiguo Peret. Durante las últimas semanas se han celebrado varias catas privadas para presentar algunos de los productos que integrarán la oferta habitual del establecimiento.
Entre ellos destacan la horchata elaborada en Xixona, la tradicional leche preparada, los fartons, la coca de almendra, los rollos morenos y una selección de helados artesanos que buscan conectar con la historia del local y con los gustos que lo hicieron popular durante más de un siglo.
Las degustaciones también han servido para comprobar el fuerte vínculo emocional que sigue existiendo entre el kiosco y la ciudadanía. Muchos de los asistentes compartieron anécdotas y recuerdos vinculados a sus visitas de infancia y juventud.
La máquina de helados que nadie olvida
Entre los recuerdos más repetidos durante los encuentros previos a la reapertura destaca la mítica máquina de helados de tres sabores —fresa, vainilla y chocolate— que durante décadas acompañó los paseos de miles de familias por la Explanada.
Aquellos helados se convirtieron en una imagen inseparable de los veranos alicantinos y forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones que crecieron disfrutando de una parada obligatoria en El Peret.
Un símbolo que vuelve a latir
La reapertura del histórico kiosco se produce además en un momento en el que Alicante busca recuperar y poner en valor espacios emblemáticos de su patrimonio urbano. El Peret, cuya actividad original se remonta a principios del siglo XX, forma parte de esa memoria sentimental que ha sobrevivido al paso del tiempo y a las transformaciones de la ciudad.
Con una imagen modernizada, instalaciones renovadas y una apuesta por la tradición artesanal, El Peret vuelve a ocupar su lugar en la Explanada. Y con él regresa también una costumbre muy alicantina: volver a quedar en el Peret.