Un grupo de personas ciegas celebrará el Día Internacional del bastón blanco con un recorrido por Alicante, el lunes, 27 de octubre, en el que sacarán sus bastones blancos a pasear para mostrar la utilidad de esta herramienta clave en la autonomía y la seguridad de las personas ciegas.
El itinerario comenzará a las 11:00 horas, en la Cafetería ‘Racó Alacantí’, donde las personas participantes tomarán fuerzas en un desayuno para, posteriormente, comenzar su marcha con los bastones blancos.
Se adentrarán en la ‘Ciudad Descubierta’, un tesoro arqueológico de Alicante del que podrán tocar algunas piezas para sentir, con el tacto, varios objetos singulares. Las personas ciegas tendrán en sus dedos buena parte de la historia de Alicante.
Además, visitarán el Ayuntamiento y las distintas salas que lo componen, recorriendo la Sala de Plenos, el Salón Azul o la Capilla de la Casa Consistorial alicantina. En estas estancias podrán tocar algunos de los muebles que la adornan.
Una jornada para disfrutar de la cultura alicantina y, especialmente, para celebrar el Día del Bastón Blanco, que se conmemoró el 15 de octubre y fue instaurado por la Unión Mundial de Ciegos. En esta fecha, las personas con problemas visuales le recuerdan a la población los logros conseguidos y los que faltan por conseguir, para que las personas ciegas en el mundo se sientan plenamente partícipes de una sociedad en continua evolución. Esta fecha sirve para reflexionar sobre el significado que tiene esta herramienta para las personas ciegas o con discapacidad visual.
La ONCE y el bastón blanco
El Servicio de Rehabilitación de la ONCE tiene como objetivo proporcionar a las personas con discapacidad visual las técnicas, estrategias y recursos que les permitan realizar las actividades cotidianas, participando de forma activa en cualquier entorno (educativo, laboral, cultural, de ocio…) para conseguir una integración social normalizada.
El bastón blanco de las personas con ceguera les ayuda a tener autonomía en sus desplazamientos, a no chocar ni tropezar con objetos ni otras personas y a poder reconocer el suelo, guías podotáctiles o encaminamientos y los posibles obstáculos en sus traslados a pie, en interiores y exteriores.
Gracias al bastón blanco, el peatón ciego puede reconocer su entorno, notar relieves del suelo, escalones, obstáculos, esquinas, a otras personas… y, además, resulta un fácil indicativo para el resto de la sociedad, es un elemento distintivo de la persona ciega que avisa a los demás de que no ve, y que se tenga atención a ello.