Embarazada fertilidad gestación
Existen algunos factores que provocan que en verano la mayoría de las personas estén sexualmente más activas

La época estival, con su aumento de las temperaturas, horas de sol y cambios en las rutinas diarias, no solo marca el inicio de una temporada de descanso, sino también un periodo crucial para la salud íntima y sexual de las mujeres.

Cecilia Oliver, ginecóloga de la clínica de fertilidad Phi Fertility aborda cómo el verano puede influir en la fertilidad femenina, ofreciendo pautas esenciales para prevenir infecciones urinarias, mantener una adecuada higiene íntima, y aprovechar la reducción del estrés y las mejoras en la dieta para favorecer la concepción, optimizando la salud reproductiva y disfrutando de un verano saludable y pleno.

  1. Verano y disminución del estrés:

El verano puede ser uno de los mejores momentos del año para lograr una concepción exitosa. El periodo estival suele ir acompañado de una reducción del estrés, una dieta más ligera y un incremento de las horas de descanso. Estos factores favorecen la salud reproductiva.

Los hábitos de vida tienen gran impacto en la fertilidad de la pareja. En lo relativo al trabajo, las rutinas y las exigencias del día a día, con el objetivo de mantener una estabilidad laboral y lograr el máximo desarrollo profesional, no sólo condicionan la planificación de la maternidad, sino que también producen efectos negativos en la fertilidad humana.

Existen algunos factores que provocan que en verano la mayoría de las personas estén sexualmente más activas

La posibilidad de disfrutar de más tiempo de descanso, guardando un mayor respeto por las necesidades biológicas del organismo, permite reducir los trastornos del ritmo circadiano y, por tanto, su impacto en la capacidad reproductiva de las mujeres.

  1. Verano y dieta:

Durante el verano, debido a las altas temperaturas, nuestra alimentación sufre algunos cambios, tiende a ser más ligera, con un mayor protagonismo de los productos mediterráneos. Esta dieta está considerada óptima para favorecer las posibilidades de lograr el embarazo, ya que en ella se incluyen todos los grupos alimenticios, y tiene un alto valor nutricional, a la par que es baja en grasas. Así, las mujeres pueden asegurarse de que ingieren las vitaminas y minerales necesarios para conseguir una función reproductiva saludable. Ojo en esta temporada con los excesos calóricos que vienen derivados de la toma de helados, granizados y otros productos menos aconsejables con alto contenido en azúcares.

  1. Verano y sexualidad:

Con el verano y el calor, el deseo sexual se dispara. ¿Es esto una creencia generalizada o es un mito? Según la ciencia, sí existen algunos factores que provocan que en verano la mayoría de las personas estén sexualmente más activas. No todas, desde luego, pues hay quienes sufren mucho las altas temperaturas estivales, y el resultado es más bien el contrario, una disminución del deseo. Sin embargo, la luz solar, más intensa y prolongada durante el verano, se sabe que aumenta la producción de Vitamina D, la cual, además de su vital importancia en la absorción del calcio y el fortalecimiento de los huesos, está asociada con los niveles de testosterona.

La testosterona, es la principal hormona sexual masculina y también está presente en las mujeres. Diversos estudios han comprobado que cuanto mayor es la cantidad de vitamina D en la sangre, también son más elevados los índices de la hormona (Testosterona). Incluso hay algunos trabajos que hablan de una posible asociación positiva entre el incremento de esta vitamina D, y la mejoría de la calidad del semen. Por tanto, se estima que el solo no solo tendría influencia sobre el deseo sexual, sino también sobre la fertilidad.

El efecto de la mayor exposición a los rayos UV no sólo tiene efecto sobre las hormonas sexuales. Se ha evidenciado mayores cantidades de otras hormonas durante el verano, como son las endorfinas, serotonina, oxitocina y otras sustancias que funcionan como neurotransmisores y provocan bienestar y buen humor. La serotonina, de hecho, es la llamada «la hormona de la felicidad». Este mayor nivel hormonal global puede tener como consecuencia sensaciones positivas, la percepción de sentirse con más energía, más ganas de socializar y también un deseo sexual más pronunciado.

El estrés, como se sabe, constituye un factor central en esta cuestión. Es el principal inhibidor de la libido, además de tener muchos otros efectos negativos.

  1. Sueño y fertilidad:

El equilibrio hormonal de la mujer es muy sensible a los factores ambientales. El ciclo diario de vigilia/sueño sincroniza internamente la regulación de muchos procesos biológicos. La alteración en la secuencia u orden de estos ritmos tiene un efecto negativo a corto plazo, y a largo plazo puede tener consecuencias adversas en el funcionamiento de los distintos sistemas, incluido el reproductor.

Recomendaciones de cara a mejorar los hábitos de sueño:

  • Es importante tener y mantener unas rutinas de sueño y descanso.
  • Intentar evitar o disminuir los procesos y las actividades que nos generan estrés y ansiedad.
  • Evitar trabajar y/o visualizar pantallas en las 2 horas antes de ir a la cama.
  • No tener televisión en la habitación, o al menos no tenerla encendida en la hora previa a irse a dormir.
  • Evitar ingerir cafeína por la tarde.
  • Evitar el tabaco
  • Evitar el exceso de grasas y alimentos ricos en colesterol, dulces y salados.
  1. Verano y cistitis:

El verano es la época del año en la que se producen más infecciones urinarias, también llamadas “cistitis”. Los posibles desencadenantes son el calor y la humedad, junto con un posible aumento de las relaciones sexuales. Estos factores pueden ser los que faciliten esta infección de las vías urinarias; más frecuente en mujeres con vida sexual activa.

Las recomendaciones para prevenir la infección de orina son:

  • Intentar evitar la humedad a nivel genital. Evitar mantener el bañador mojado tras el baño.
  • Evitar el uso habitual de compresas y salvaslip, pues aumenta la humedad a nivel genital.
  • Ingesta hídrica de 2-3 litros al día (agua a ser posible). Para favorecer un buen flujo de orina y, por tanto, la eliminación de las bacterias.
  • 30-400 ml de zumo de arándanos 2 a 3 veces al día. Los arándanos previenen las infecciones del tracto urinario. Su mecanismo de acción consiste en impedir que las bacterias se unan a la pared de las vías urinarias y de esta forma favorecer su eliminación.
  • Aumentar el consumo de Vitamina C. Cada vez más autores afirman que al aumentar el consumo de vitamina C en la dieta (a base de zumo de naranja o limón natural), se consigue acidificar la orina.

Una orina más ácida es menos sensible a las bacterias.

  1. Verano e higiene íntima.

En cuanto a las recomendaciones a nivel de la higiene y lavado zona genital es importante saber que es adecuado utilizar un producto de higiene íntimo específico que respete el Ph vaginal, y que no se recomienda lavados genitales frecuentes pues pueden alterar la flora vaginal propia. Es suficiente con un lavado al día.

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