Irene Montero y Pam opinión Cecilio Nieto
Uno se imagina a la madre naturaleza, al crear a la mayoría de seres vivos divididos entre hembras y machos, actuando en plan héteropatriarcado

Sí, sí, han leído bien. El juguete por excelencia de la autosatisfacción (antes se llamaba masturbación, pero, ay, esa denominación es viejuna) es el satisfyer; ahí es nada. Si nos atenemos a las declaraciones de Pam (Ángela Rodríguez, la secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, y segunda de Irene Montero) este juguete es el arma secreta para luchar contra el fascismo y en contra de la penetración, cosa del héteropatriarcado. Hay que ver cómo anda el personal.

Uno se imagina a la madre naturaleza, al crear a la mayoría de seres vivos divididos entre hembras y machos, actuando en plan héteropatriarcado

Uno se imagina a la madre naturaleza, al crear a la mayoría de seres vivos divididos entre hembras y machos, actuando en plan héteropatriarcado. Qué jodida naturaleza. Creando a las hembras con receptáculos para producir nuevas criaturas y a los machos procurando colaborar con ello con la única arma que la naturaleza le ha dado, su pene. Y claro, el pene que no es más que un tubo conductor de semen o semilla reproductora que ha de insertarse lo más cerca posible de un ovario, pues eso, ha de penetrar dentro de la vagina. ¿A que les he dejado sorprendidos al desvelarles el secreto de la procreación? Ya, me lo imaginaba. De nada. Si es que el follar (permítame ser vulgar) tiene eso, uno se convierte en fascista en cuanto penetra. Nos va la marcha, qué le vamos a hacer. Menos mal que Pam está para descubrirnos el error. Lo mejor es el satisfyer. Aunque los hombres lo tenemos más crudo, ya que es un juguete pensado para las chicas. ¿Cómo podemos luchar los hombres contra el fascismo?

A la espera de la decisión de Pam, que nos diga cómo aliviarnos y ser antifascista a la vez, sólo nos queda la fórmula clásica: ajo y agua. A ver si la dichosa Pam se da prisa que a uno se le pasa el arroz. En mis tiempos se pensaba de otra manera; el que se masturba es porque no tiene una alternativa en persona que llevarse a la boca, o sea, que no te comías una rosca. Y antes eso, la autosatisfacción era una empresa necesaria. Pero que no, chicos y chicas nos buscábamos en los saraos, fiestas, clubs, o donde hiciera falta a ver si se “pillaba” algo, porque, desengañémonos, da “gustirrinin”. ¡Qué le vamos a hacer! Por eso nos buscamos mutuamente. Y la penetración es un acto natural por el que sentimos, ambos, com-penetrados. Psicológicamente, emocionalmente, físicamente y toda la -mente que quieras es algo necesario. Pero si tienes que utilizar con frecuencia el juguetito es que a lo mejor no tienes una rosca que llevarte a la boca. Antes éramos muy mal pensados.

 

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