La parálisis, la ceguera o la depresión son algunas de las enfermedades que según Elon Musk podrían encontrar la cura en las próximas décadas gracias a su empresa de implantes cerebrales, Neuralink.
Actualmente, la empresa se encuentra en una nueva fase de proyecto, en la que ha comenzado a buscar voluntarios humanos para participar en los ensayos clínicos de la implantación de un chip cerebral, después de haber adquirido por fin, la aprobación de la FDA –la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.
La empresa necesita candidatos mayores de edad y menores de 40, que hayan sufrido algún tipo de parálisis o afección en sus funciones vitales.
El perfil del candidato es esencial para demostrar que la tecnología que se emplea puede recopilar datos de la parte del cerebro que controla estas extremidades. El objetivo es transformar los registros de estos pensamientos en comandos de ordenador que puedan automatizarse.
Se espera que el estudio no finalice hasta dentro de 6 años. Durante la primera etapa, los candidatos pasarán 9 meses en su casa y otros 9 acudiendo presencialmente a la clínica de Neuralink. En 5 años, la persona visitará unas 20 veces el lugar del ensayo y se someterá 2 veces por semana a preguntas de estudio.
Según las valoraciones, estiman que cada implante costará alrededor de unos 10.500 dólares y además, se cobrará a las aseguradoras unos 40.000 dólares. Con estos precios, se ha decretado realizar 11 cirugías en 2024, 27 en 2025 y hasta 79 en 2026.