El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha afirmado que el PSOE debe ser de la gente que deposita su confianza en el partido, por encima de sus dirigentes, y ha señalado que el partido atraviesa una «clarísima» crisis de credibilidad.
Así lo ha asegurado en una entrevista publicada este domingo en La Razón, en la que ha subrayado que el rumbo de una organización «con vocación mayoritaria» lo tienen que marcar los votantes y la sociedad, «por encima de los militantes y de los cuadros».
A continuación reproducimos algunas de las cuestiones tratadas por el presidente castellanomanchego en sus últimas entrevistas.
Pregunta: Dice usted que el PSOE está en crisis. ¿A qué se refiere?
Respuesta: Creo que el PSOE atraviesa una clarísima crisis de credibilidad. No es solo por casos de corrupción —que dañan profundamente la confianza— sino también por comportamientos como los incumplimientos de palabra, cambios de guion y promesas electorales que no se han cumplido. La sociedad y los votantes deben marcar el rumbo del partido, no los dirigentes por sí solos.
P. ¿Qué pesa más, la corrupción u otros comportamientos políticos?
R. La corrupción es un factor grave, pero también considero que la pérdida de confianza viene de actitudes que erosionan la relación con la ciudadanía. Estos comportamientos acaban manchando a todos, aunque sean solo unos pocos los implicados.
P. ¿El deterioro electoral en otras regiones, como Extremadura, está vinculado a la política nacional?
R. Sí. El resultado electoral en algunas autonomías es un reflejo de cómo la política nacional y ciertos escándalos influyen en la percepción que tienen los votantes del PSOE en general.
P. Sobre los presuntos casos de acoso sexual por altos cargos, ¿qué piensa?
R. La mayoría de personas que confían y trabajan en el PSOE no tienen «esas tentaciones». El problema de fondo es la moralidad; es difícil confiar en alguien que predica mucha moralidad en unos ámbitos y la ignora en otros.

P. ¿Cómo ve el papel del PSOE frente a sus líderes actuales?
R. El partido debe ser de su gente, de los ciudadanos que depositan su confianza, antes que de sus líderes. Un PSOE reforzado será aquel que recupere la credibilidad ante, y por, la sociedad.
P. Algunos lo interpretan como una crítica abierta a la dirección federal, especialmente a Pedro Sánchez. ¿Está usted en desacuerdo con la actual cúpula?
R. He expresado que es la ciudadanía la que tiene que decidir el rumbo y que en ocasiones la percepción interna del partido está muy distante de la sociedad. Mi compromiso es con los valores socialistas y con la recuperación de la confianza, no con preservar cargos.