Actor, productor y alicantino, Luis Miguel Seguí es uno de los rostros más reconocibles de la televisión española gracias a La que se avecina. Sin embargo, su trayectoria va mucho más allá de la popular serie. En el programa Som Fills del Poble de 12TV, presentado por Fernando Sepulcre, Seguí repasa sus orígenes en Alicante, su vocación temprana, su paso por la mítica comedia y su presente lleno de nuevos proyectos.
Pregunta. La que se avecina es una de las series más longevas y exitosas de la televisión española. ¿Qué supone para ti formar parte de su historia?
Respuesta. Supone muchísimo. Es una serie que ha marcado a varias generaciones y que sigue funcionando increíblemente bien. Me emociona pensar en todo lo que ha significado, no solo a nivel profesional, sino también humano. A veces escucho datos sobre la serie que ni yo mismo recordaba.
P. Antes de hablar de la serie, volvamos a los orígenes. ¿Dónde nace Luis Miguel Seguí?
R. Yo soy de Alicante, de Carolinas Altas. Nací en el Perpetuo Socorro y mi primera casa estuvo en la calle Foguer. Cada vez que veo imágenes de Alicante se me remueven muchos recuerdos y me emociono.
P. ¿Cuándo decides que quieres ser actor?
R. Desde muy joven, prácticamente desde que tengo uso de razón. Era muy tímido y no lo exteriorizaba, ni siquiera en mi familia lo sabían, pero yo lo tenía clarísimo. No tenía plan B. Sabía que me iba a dedicar a esto, me fuera mejor o peor.
P. Llegas a Madrid muy joven…
R. Sí, con 18 años, en el año 92 o 93. Me fui a Madrid exclusivamente para ser actor.
P. Antes de La que se avecina, ¿en qué estabas trabajando?
R. Antes de 2006 tenía una productora de cine y teatro junto a Antonia San Juan. Hacíamos giras constantes, producía, actuaba, distribuía, vendía los espectáculos… Éramos totalmente multidisciplinares. No recuerdo tener vacaciones. Además, empezamos con cortometrajes; uno de ellos, V.O., estuvo nominado a los Goya y tuvo muchos premios.
P. ¿Cómo llega tu oportunidad en La que se avecina?
R. Gracias a Elena Arnao, directora de casting. Al principio yo era muy nervioso en los castings, me bloqueaba. Trabajé mucho eso y pasé casi al extremo contrario. Elena me seguía desde hacía años, venía a verme al teatro y confiaba mucho en mí. Cuando llegó el casting de La que se avecina, Laura Caballero buscaba actores muy versátiles. Fue un casting largo, muy exigente, y ahí jugamos mucho con distintas interpretaciones. Luego supe que, al salir yo del casting, Laura llamó a su hermano Alberto y dijo: “Ya tenemos a Leo Romaní”.
P. ¿Cómo es trabajar con los Caballero?
R. Son brillantes. El texto se respeta al milímetro, no se improvisa nada, pero sí te exigen muchísimo como actor. Buscan que puedas adaptarte a distintos tonos, intenciones y atmósferas. Laura es una directora que sabe sacar lo mejor de cada actor.
P. En la serie se percibe cierto “alicantinismo”.
R. Sí, es verdad. Estamos varios alicantinos, como Vanessa Romero, y ha habido guiños a Alicante en decorados y vestuario. A mí me encanta barrer para mi tierra y colaborar en todo lo que tenga que ver con Alicante y su cultura.
P. ¿Cómo era el ambiente de rodaje?
R. Muy bueno, de verdad. No es por quedar bien. Éramos una familia. Hubo momentos durísimos, con jornadas larguísimas, incluso rodando 24 horas seguidas, pero el compañerismo era enorme. A día de hoy sigo manteniendo amistad con muchos compañeros.
P. Tras nueve temporadas decides dejar la serie. ¿Por qué?
R. Porque sentía que me estaba acomodando. Yo entiendo la carrera artística como un proceso creativo, y llegó un momento en que sentía que repetía siempre lo mismo. No quería convertirme en un “funcionario” del éxito. Preferí arriesgarme y buscar nuevos personajes, aunque fuera más incierto.
P. Volviste puntualmente con un cameo. ¿Qué significa exactamente eso?
R. Un cameo es una aparición especial y breve, normalmente como guiño al público. En mi caso fue algo puntual, por un capítulo especial, nada más.
P. Después te hemos visto en series como Olmos y Robles o Servir y proteger, y en cine con Amor en polvo.
R. Sí, y fue una etapa muy bonita. Amor en polvo es una película valenciana que surgió cuando yo estaba entre Los Ángeles y México. Fue una gran experiencia.
P. Incluso te formaste en acento neutro en México.
R. Exacto. Para trabajar en producciones internacionales es imprescindible. Allí da igual que seas español, te piden acento neutro sí o sí.
P. Hoy no paras: empresario, actor, podcaster…
R. Soy bastante inquieto. Tenemos restaurantes, alquiler vacacional y ahora he empezado un podcast llamado Cómplices. No es una entrevista al uso, son charlas con compañeros de profesión, gente cercana, con mucha complicidad y códigos comunes.
P. Este fin de semana has estado en Alicante en el Smartphone Film Festival.
R. Sí, colaboro desde la primera edición. Me parece un proyecto maravilloso porque demuestra que con un móvil se puede crear cine. Además, anima a jóvenes y no tan jóvenes a contar historias. Alicante se está posicionando muy bien culturalmente.
P. ¿Qué significa Alicante para ti hoy?
R. Orgullo. Mucho orgullo. El trabajo que se hace desde festivales como el de cine o el Smartphone Film Festival está poniendo a Alicante en el mapa. Muchos compañeros de Madrid quieren venir cuando conocen la ciudad.
P. Para terminar, ¿Cómo defines el éxito?
R. El éxito no es la fama. El éxito es estar en movimiento, crear, aprender y que las cosas salgan bien. Unas veces mejor y otras peor, pero siempre intentándolo.
Luis Miguel Seguí demuestra que, más allá de un personaje icónico, hay una trayectoria sólida, una vocación inquebrantable y un fuerte compromiso con la creación y con Alicante, su tierra.