11 septiembre, 2026
PP y Vox, Luis Barcala y Carmen Robledillo
Entre las exigencias figuraban partidas para la creación de una partida de 30.000 euros para la Oficina de Atención a la Maternidad, así como dotaciones simbólicas y materiales para iniciativas como la Oficina “antiokupación” o la revisión del padrón municipal

El Ayuntamiento de Alicante ha allanado el camino para que los presupuestos municipales de 2026 sean aprobados antes del 31 de diciembre, tras aceptar el equipo de gobierno del alcalde Luis Barcala (PP) más de 30 peticiones planteadas por el grupo municipal de Vox, formación con la que busca asegurar los apoyos necesarios en el pleno.

El consistorio —gobernado en minoría por el PP— había marcado como objetivo cumplir con el calendario legal para la aprobación de las cuentas, un requisito clave para captar fondos europeos que se perderían si no se aprueban dentro de plazo. Esta urgencia ha sido uno de los principales argumentos para que la negociación con Vox fuese prioritaria frente a otras oposiciones representadas en el Ayuntamiento.

Vox deposita 30 medidas y técnicos dan visto bueno

Según han confirmado fuentes municipales, las más de 30 medidas presentadas por Vox —que deben ser debatidas en la próxima Comisión de Urbanismo prevista para este viernes— han sido validadas por los técnicos municipales y podrán integrarse en el proyecto de presupuesto que se llevará al pleno para su votación definitiva.

Entre las exigencias figuraban partidas para la creación de una partida de 30.000 euros para la Oficina de Atención a la Maternidad, así como dotaciones simbólicas y materiales para iniciativas como la Oficina “antiokupación” o la revisión del padrón municipal, reclamaciones que han generado debate político en la ciudad.

Críticas de la oposición y polarización en el pleno

La decisión de Barcala de ignorar las propuestas de los grupos de la izquierda y centrarse exclusivamente en las demandas de Vox ha suscitado fuertes críticas desde la oposición. Formaciones como el PSOE y Esquerra Unida-Podem han denunciado que el equipo de gobierno ha diseñado una negociación “a la carta” para garantizar el respaldo de la formación de extrema derecha, en detrimento de propuestas centradas en servicios sociales y redistribución de recursos.

Desde la izquierda se ha señalado que esta estrategia política fortalece la dependencia del gobierno municipal respecto a Vox y que algunas de las enmiendas aceptadas carecen de dotación presupuestaria real inicial, tal y como han señalado fuentes próximas a las negociaciones.

Contexto político y objetivo: fondos europeos

La aprobación de las cuentas antes de fin de año responde también a criterios técnicos y financieros: el Ayuntamiento busca no solo cumplir con los plazos administrativos, sino mantener la elegibilidad para determinados fondos europeos y garantizar estabilidad fiscal en un contexto de objetivos de estabilidad presupuestaria.

El alcalde Barcala, por su parte, ha defendido públicamente su intención de cerrar cuanto antes el proceso presupuestario para poder poner en marcha inversiones y políticas clave para Alicante, aunque fuentes municipales reconocen que los plazos son “muy justos” debido a los tiempos necesarios para tramitar enmiendas y dictámenes previos al pleno.

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