opinión Avilés
La libertad es el uso del espíritu crítico, de la sabiduría, del estudio, del laicismo, de la oxigenación mental, ara decidir sin ningún tipo de coacción psicofísica ni espiritual, cómo puede uno actuar

Existe en España, en el día a día se los encuentra uno en cualquier sitio, un grupo de resistencia  – como los galos Asterix y Obelix en la aldea que resistía a los romanos- que componen la guardia pretoriana, la fuerza de choque sanchista, ante cualquier contrario, al que ellos etiquetan de enemigo a batir, y pretenden descalificar y reducir a cero llamándolo facha. La fachosfera es un mito en el que incluyen a quien no comulgue con sus ruedas de molino. Todos, incluido De Manuel, con un programa de radio fastuoso que me gusta escuchar, no corrían delante de la Policía cuando Franco estaba vivo, clamando por la libertad, porque andaban aun con pañales o enredando con los Juegos reunidos Geyper. Eran niños con posibles y su papás no estaban en Alemania mandando divisas para equilibrar la economía franquista y ellos internados en colegios de curas tragando quina. Lean Cuarenta años de cárcel para ver lo que es bueno, rojos de salón.

No he sido facha nunca. Soy realista y sé que Sánchez es un tipo inteligentísimo, al que todo le importa tres cojones salvo el permanecer en el poder. Sé que Pedro Sánchez es capaz de cualquier cosa, por ejemplo, hacer una ley especial  para un colaborador  – fraudulenta por tanto porque las leyes no pueden ser ad hoc, sino que  deben buscar el interés general y no el de un delincuente fugado por más que te sujete, desde Waterloo, el sillón monclovita. Sé que no se puede ser a la vez de derechas y de izquierdas, como no se puede ser ateo y creyente y ayudarse a la vez de la penalista Irene Montero y de los Puigdemones, o de Sumar y del PNV, porque son ideologías contradictorias. Es como ser comunista y del Opus, imposible ambas cosas a la vez.  Eso lo aprendí  hace más de cincuenta años, antes de entrar en la cárcel, en la Facultad de Filosofía en Granada. Ni Dios, con su omnipotencia puede contradecir los principios  básicos de la Filosofía, cojones. Y si no puede Dios, Sánchez tampoco. Uno no puede ser y no ser al mismo tiempo. Ni Dios puede hacer que un cuadrado sea redondo. Y Sánchez no puede hacer que una ilegalidad: un golpe de estado, se amnistíe por la cara por mucho que el amnistiado se compinche para sujetar el sillón, siendo de derechas pujolistas. A uno de izquierdas. Ahí pecan todos los intervinientes, porque carecen de cualquier ideología y lo esencial es el sillón, el chofer, el sueldo y demás prebendas  del cargo. Los Puigdemones y los peneuveros son derechas. ¿Cómo van a hacer cama redonda con las izquierdas?

Lo mismo que soy consciente de todas esas cosas, soy consciente de la infinita capacidad de maniobra de Sánchez. Infinita para permanecer en el poder a cualquier precio. No hay freno. A cualquier precio.

Se ha pegado un batacazo importante en Extremadura, donde pagó, entre otras cosas, el enchufe fragrante en un asunto fraternal musical. Se ha metido otro leñazo cojonudo en Aragón y, su portavoz, el que se estrellará contra Ayuso cuando le toque ha usado una técnica que tengo más vista que los tebeos del Capitán Trueno: echarle la culpa al muerto. En todo delito gordo  – en mis muchos años de cárcel- he visto reiteradamente, echarle la culpa al que ya no podía defenderse ni contestar. La culpa del desastre aragonés la tiene Lambán, que ha muerto hace medio año y ni ha hecho campaña ni estaba en las listas. Vamos a ver quién tiene la culpa del desastre que se avecina en Castilla y León y luego en Andalucía  porque el chaval andaluz, aprendió bien la lección que Mazón le daba a Vilaplana en El Ventorro, y se ha tirado una semana entera sin pisar su casa, con las botas Katiuskas en mi pueblo, Huétor Tajar, en Grazalema y en el puente romano que hay al lado de la Mezquita, pisando barro y dando abrazos eléctricos a todo el que se le ponía por delante. ¿Arrecia la tormenta Marta? Pues me quito el anorak, me endiño dos pegotes de barro en el pecho y le doy tres abrazos eléctricos al primer tío que me tropiece con el agua por la cintura, aunque sea un soldado de la UME.

¡Tus huevos, Sánchez! De Manuel, Manoli, Marieta protestante: decidle a Sánchez que aguante y  atrase las elecciones hasta donde pueda, por ejemplo contando los cuatro años  desde el día que tomó posesión y no desde que votamos, y que le meta caña al Tezanos que parece haber perdido fuelle.

Sánchez anuncia caramelos electorales. El fondo ‘España crece’ movilizará veintitrés mil millones de euros  en fondos públicos y privados  para dinamizar la oferta de vivienda y cerrar el déficit habitacional. Va a construir quince mil viviendas al año. El que no compre casa será porque no quiere y si quiere y no encuentra que se meta en la cooperativa esa del ayuntamiento de Alicante que ahí con un primo que conozca a un cuñado que viva cerca del que pone las vallas municipales cuando hace mucho aire, tiene la mitad de una casa de lujo asegurada por menos de lo que vale un piso en la plaza de Argel. Anuncia subidas de sueldo  – y de retenciones – sin contar con los empresarios que son los que pagan y se hace acompañar con el del sindicato de las gambas. Voy a dejar de ponerme pañuelo cuando llevo la moto para que no me confundan con ese trabajador que no sé cuantas noches de guardia, cuantos días fundido y cuantas vacaciones ha tenido que cortar por culpa de la empresa en la que se parte el alma para sostenerla.

Sánchez ha inventado un ministerio apócrifo de masajes, halagos, botafumeiros y falsedades. Ahí todo se hace con incensario y lo llaman de estudios sociológicos. Lo lleva un anciano  – yo también lo soy y ese tiene más años- por lo que es excusable cualquier gilipollez que diga. Dice que los socialistas están diez puntos por encima de las huestes del padre Feijoo. No se lo cree ni él porque si eso fuera así habría convocado las elecciones esta misma mañana.

Hay otra cosa para nota. Vox – no lo voto ni loco, De Manuel- ha hecho una propuesta que veo impresciondible. Que las mujeres no puedan ir por la calle con Burka ni con Nikab ni con Hiyab ni con otros atributos enmascaradores, ¡Bien¡  me sumo de inmediato. Las del partido de mi paisano Rufián, ese que va a unificar las izquierdas, han salido en tromba diciendo que dejen a las mujeres usar su libertad. Les voy a explicar a esas chiquillas lo que es la libertad porque no lo saben.

La libertad es el uso del espíritu crítico, de la sabiduría, del estudio, del laicismo, de la oxigenación mental, ara decidir sin ningún tipo de coacción psicofísica ni espiritual, cómo puede uno actuar.

La libertad que usan esas mujeres que se ponen Burka o Nikab es pura coacción, puro esclavismo y pura alienación en el más exacto concepto marxista, ignorantes y lo digo como definición de esas rojas que no conocen los conceptos fundamentales del materialismo dialéctico, ni han leído a Marx o a Engels ni saben de su existencia porque basan su acción política en la pancarta y la batucada, que están muy bien pero no son la base esencial.

Les voy a dar un ejemplo tumbativo  – el efecto que convirtió a San Pablo tirándolo del caballo camino de Damasco: cuando a mi me dejaron abandonado en un colegio de curas, porque mis padres se fueron a Alemania para poder comer  – Lean Cuarenta años de cárcel y no digan que no les he avisado – los curas, antes de acostarme cada noche  – nunca me metieron mano Miguelito, hostias me dieron todas pero meterme mano, no-. Me daban una charla y me avisaban de la condenación eterna que pendía sobre mi cabeza sobre todo si pecaba contra la castidad. Esa charla era diaria. Su obsesión. No la mía que tenía nueve años y aún mis partes blandas habían experimentado otra textura. Luego la experimentaron y ahora han vuelto al estado primigenio.

Confesándome cada martes, por orden alfabético, el cura – un loco del que hablo en los Cuarenta años de cárcel- me preguntaba ¿Te tocas? Yo respondía que no porque no sabía que era lo que había que tocarse. Me enteré con catorce años y no doy más detalles para no reventar el libro. Ante la amenaza reiterada del aceite hirviendo de Satanás si me tocaba, estuve sin tocarme, reprimido como una olla exprés sin válvula de escape. La de pajas que me he perdido pensando lograr el cielo y me he dado cuenta tarde cuando mi chica me ha dicho: ven aquí que te voy a hacer un hombre. He visto que el cielo es ella y no aquel que prometía el cura loco. Yo me creí que era libre, pero la libertad estaba en soltar los corchetes del sujetador y no en las elucubraciones enfermizas de los castos por el reino. Creaciones fantasmales para asustar niños y tenerlos bajo el zapato. Lo del burka y el Nicak es lo mismo, se creen libres pero no lo son. La bruja Piruja, el Ogro, los siete enanitos, Blancanieves, Satanás, el arcángel San Miguel, el Can Cerbero, son solo mecanismos de poder y dominación. Te dicen que ejercitas así tu libertad mientras te están oprimiendo. No creáis en brujas. Cuarenta años de cárcel me defienden.

2 comentarios en «¡De Manuel, no soy facha! Sánchez Maquiavelo»

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