El emblemático castillo de Santa Bárbara, uno de los principales símbolos históricos y turísticos de Alicante, vuelve a estar en el punto de mira. Vecinos del barrio de Santa Cruz denuncian el deterioro progresivo de la muralla que rodea la fortaleza, alertando de la aparición de grietas de gran tamaño y pintadas que afean y ponen en riesgo la conservación del patrimonio.
Residentes del casco antiguo lamentan la “falta de mantenimiento y la desidia institucional” hacia una de las zonas más emblemáticas de la ciudad.
La muralla presenta una grieta enorme que cada día parece mayor, y nadie la repara ante la atónita mirada de vecinos y visitantes.
El deterioro no solo afecta a la estética del lugar, sino que podría comprometer la seguridad estructural de la muralla si no se actúa a tiempo y la seguridad de los visitantes que cada día pasan por la zona.
Los residentes también denuncian la proliferación de pintadas vandálicas en las inmediaciones del castillo y en las calles del barrio de Santa Cruz, un entorno declarado Bien de Interés Cultural (BIC) que debería contar con una protección especial.