7 septiembre, 2026
Luis Barcala y Pedro nuño
Barcala repite. Aunque deberá hacerse valer para colocar a sus incondicionales e imprescindibles en los primeros puestos de la papeleta

Contaba un chiste en mi ya lejana juventud descreída, la circunstancia de un hombre que se despeña al borde de un profundo precipicio, pero logra agarrarse a un arbusto suficientemente crecido como para soportar su peso, al menos durante un tiempo condicionado por la eventualidad. Cuando más agonizante y desesperada era su situación amenazando con despeñarlo a la otra vida, una profunda y sonora voz proveniente de los cielos que le aconseja algo tan imprevisible como posiblemente terminal: «Soy Dios. No te preocupes, suéltate que yo te recogeré antes de que llegues al fondo del abismo.» El atribulado, sujeto al incierto matojo, después de barruntarse dos veces entre lo sobrenatural y la más probable realidad inmediata, responde desde la lógica más humana ante la muerte: «sí, sí, vale… ¿Pero hay alguien más?» 

Probablemente esa objeción del acongojado, que ni siquiera se atreve a mirar el final del interminable barranco, puede metaforizar al alicantino cuando se pregunta a quién votar en las próximas elecciones municipales. Cierto es que muchos me comentan eso de «Barcala es como el moco de pavo que ni huele ni marcha», o sea de momento está «limpio» de prevaricaciones; resulta «discreto» pues no va de políticos relumbrón con aspiraciones a las cúpulas; y es bastante seguro en urbanismo (piedra de toque de todos los municipios, pues prefiere los parches a las aventuras de barriadas o extensiones de nueva creación). Y si echamos una «miraeta» por la oposición que podría evacuarlo de su despacho en la Plaza del Ayuntamiento, el resultado no puede ser más decepcionante para quienes tienen la democrática obligación de, al menos, intentarlo. 

Un PSPV-PSOE, amedrentado e inane que no logra poner en pie de guerra a las asociaciones vecinales, otrora muy combativas, ni a colectivos de izquierda salvo los que caben en un minibús, además de encuestas internas que sólo incitan al decaimiento; y, por si todo ello fuera «moco de pavo», tampoco encuentran un líder o lideresa que vaya figurando-entrenando para enfrentarlo a Luis Barcala con posibilidades de éxito, tanto en el pormenorizado conocimiento de la ciudad y sus circunstancias, como con una dialéctica brillante y convincente para desarmar al adversario político. Traerse a la alcaldesa de Sax, aunque después recibiera el pulido de Les Corts, no fue la mejor ocurrencia del PSPV que le impuso frente a las reticencias de los propios socialistas alicantinos. Volverla a presentar encabezando la lista son ganas de gastar tiempo y dinero en alguien más quemado que el boscaje español. 

Repasando antecedentes: Lassaletta fue alcalde porque la democracia necesitaba demostrarse y cambiar de aires; Ángel Luna magnífico orador, pero carente de empatía y altura popular; Gabriel Echávarri, quien ni siquiera acabó su mandato acusado ante los tribunales de fraccionar contratos; y Eva Montesinos, un suspiro, después de enfrentarse al todopoderoso Ángel Franco. Como diría el conde de Romanones: «¡Joder, qué tropa!» 

Claro que con el apoyo de Rafael Mas Muñoz (Compromís), toda una retahíla de tópicos contra el PP, y de exabruptos a la fachosfera de Vox, tiene menos presencia mediática y ciudadana que el antiguo pedáneo de Tabarca. Incluso ya se está empezando a hablar, a tenor de las últimas prospecciones de votos, de la integración en el PSPV para darle al conjunto de la izquierda un toque más nacionalista. Y ya del decadente Podemos, que ha perdido su discurso otrora anarco-comunista y hoy portavoz adjunto de los socialistas, con un único concejal, Manolo Copé, para que vamos a gastar teclado en una cacofonía de lo que se dice en Madrid. 

Repasando lo anterior resultaba obligadamente meridiano que ayer el sanedrín de la calle Génova anunciará algo que ya sabíamos o presumíamos todos/as: Barcala repite. Aunque deberá hacerse valer para colocar a sus incondicionales e imprescindibles en los primeros puestos de la papeleta, lo cual, no obstante, lo parezca, tampoco es moco de pavo porque hay mucho alicantino en Valencia que quiere resituarse dado que Pérez Llorca, marcado de cerca por la dirección autonómica, también está haciendo su listado con tachones, descensos y ascensos. 

Habrá tiempo para hablar y escribir sobre quien saldrá en la foto, si bien lo mejor es no moverse mucho, como decía «El Guerra», salvo en las cenas veraniegas con terraza al socaire de la brisa y jugando partidas de cartas políticas donde no hay «amigachos», sino «coneguts de guerra i prou». 

1 comentario en «Moco de pavo»

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