12 septiembre, 2026
opinión Nuño
¿Intenta Luis Barcala hacerse con el mando provincial, y para demostrarlo a tirios y troyanos doblega el brazo de Baño?

Normalmente y a lo largo de la historia desde la Revolución Francesa a nuestros días, quienes más han salido a gorrazos entre ellos son las izquierdas, casi siempre por puntos programáticos irrenunciables, y sobre todo por saberse como las mandatarias siglas que detentan el poder sobre las demás: comunistas versus socialdemócratas y viceversa, o la acracia contra el resto. A las derechas no les importa tanto que las iniciales se peleen pero sin romper la baraja, mismamente en esos momentos PP y Vox, como el poder en sí mismo, esencialmente el económico, que suele fluctuar sobre todos los restantes empezando por el Ejecutivo e influyendo en el Legislativo.

Hoy Alicante vuelve a estar en lo lamentablemente noticioso por el grave encontronazo entre el Ayuntamiento de la capital y la Cámara de Comercio (provincial) por culpa o atribución administrativa y reguladora de las ordenanzas en la municipalidad, alega el alcalde Luis Barcala, planteando objeciones urbanísticas a la nueva sede de la organización cameral, presidida por Carlos Baño, y a lo que se ve y escucha por parte de este último, difíciles de entender desde su punto de vista, obviamente empresarial (representa a 6000 empresas de muy distintos espectros multifuncionales), como sector productivo y social netamente alicantino. Cada cual es gallo en su gallinero político o fabril, y de vez en cuando cacarean para demostrarse primus inter pares. Tarde temprano tenían que enfrentarse: ha sido precisamente por el palo del gallinero donde Baño quiere instalar su nueva sede, y el alcalde intenta desestabilizarlo intentando que se caiga justo cuando van a celebrarse elecciones en la Cámara de Comercio.

Surgen por todo Alicante y provincia muchas interrogaciones, bulos y maledicencias dependiendo de los bandos enfrentados: ¿Quiere el Ayuntamiento enmendar el error de haberse quedado el edificio para su concejalía de Turismo y Playas? ¿Responde tanto enconamiento a una cuestión de inquina personal que supera las respectivas funciones en ambas administraciones? Ante un PSOE- PSPV en morrocotuda baja sanchista y un PP trastocado sobre todo en Alicante por el «asunto Mazón» ¿intenta Luis Barcala hacerse con el mando provincial, y para demostrarlo a tirios y troyanos doblega el brazo de Carlos Baño? ¿Los funcionarios de urbanismo son pretexto como axioma inalterable?

¿Quién ensucia, paga?

Y por si faltaba leña al mono entra en liza un tercero Jesús Navarro, genio y figura como su padre, y además vicepresidente de la Cámara para explicar «el objetivo, el proyecto y el problema de la nueva ubicación» afirmando que: «vimos como la sede que teníamos no valía para nada (han tenido 3 que yo recuerde) e hicimos una declaración responsable y empezamos la obra con el contrato y por respeto al articulado municipal, como no puede ser de otra manera». Así pues van tirando de reforma interior en un edificio cuyos destinos comercial y lúdico iniciales fracasaron económicamente. Ladrillo a ladrillo sin reparar en mientes, techos y tabiques, unos; y los otros mandando funcionarios municipales, poco menos que al guardia de la porra, con la advertencia de un coercitivo y terminal decreto urbanístico que imposibilite cualquier remodelación.

Carlos Baño harto de recibir incordios burocráticos se va directo y decidido hacia su entonces todavía amigo Luis Barcala presuponiendo que se puede llegar a un acuerdo si ambas partes ceden: «y el alcalde me suelta: estoy hasta los cojones del puerto y de la Cámara» (sic). ¿Querías caldo de cultivo empresarial?, pues toma dos testículos llenos (se supone) de negatividad y cerrazón. Algo impensable en un primer regidor de más de 300.000 almas, y poseedor de una carrera universitaria, quien debiera pensar con la cabeza serena y bien amueblada antes que vomitar el estufido chulesco para demostrarnos la potencialidad de sus partes nobles.

Y por si no teníamos bastante reyerta con la nueva sede desde el Ayuntamiento la vuelven a sumar parda cuando la Cámara, en un gesto solidario intenta asistir con cocinas y catering abiertos para paliar hambrunas de indigentes y mucho necesitado, que también los hay en cantidades relevantes y preocupantes en esta España que por un lado sube su PIB situándose a la cabeza de Europa en crecimiento y solidez económicas, pero por otro paradójicamente abre una cada vez más injusta y enorme brecha (calidad de vida) entre pobres y ricos.

Siempre he creído que la caridad del lazareto era un defectuoso y muy fragmentario remiendo al hambre particularizada en ciertos sectores determinados (migrantes, parados sin prestaciones, pedigüeños al relente…) pero, y en cualquier caso la respuesta municipal a la Cámara cuando ha tratado de ejercer como una especie de «auxilio social», no puede ser más denigrante para esos necesitados, y vergonzosa para los demás: «tenéis que dejar de dar las comidas, porque esto (comedor popular) se queda todo sucio». Reprimenda no por más presumidamente señoritil, menos deshonrosa para un partido de centro-derecha como el PP que gobierna la ciudad con Vox.

Somos la quinta economía (o cuarta según se mire poblacionalmente) del Estado español, hemos padecido falta de recursos hídricos, apenas tuvimos industrias importantes, en nuestra pretérita huerta sembramos casas, pero sobrevivimos como capital de la quinta economía provincial y cuarta en población, no entiendo el porqué de semejante trifulca donde, por si no hubiese suficiente fuego supuestamente amigo, se vuelven a producir errores competenciales del pasado entre Cámara, Puerto y Ayuntamiento. Nombres como Lassaletta, Ángel Cuesta, Eliseo Quintanilla, o Luis Díaz Alperi (que presidió ambas instituciones) están en la memoria histórica de todos con sonadas trifulcas, pero que finalmente acaban solucionándose gracias a la aquiescencia mutua.

Es de lamentar la intolerancia de Luis Barcala cuando hasta ahora se ha permitido obra menor (aunque esta sea algo mayor) para transformar la funcionabilidad de edificios, como cines, delegaciones militares, el propio museo La Asegurada, antes archivo municipal, Escuela de Comercio, incluso llegó a ser cárcel, se han reformado y convertido en centros utilitarios para distintos estamentos sociales. Resulta incontestable que la Cámara lo es, salvo que de la noche a la mañana el alcalde se nos haya hecho marxista confundiendo Panoramis con el zarista Palacio de Invierno.

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